El Tribunal de Cuentas francés denuncia años de retraso en la modernización de la seguridad del Louvre

La Voz REDACCIÓN

CULTURA

Un documento señala que muchas de las salas carecen de seguridad, algo que en el ala Richelieu afecta a las tres cuartas partes

20 oct 2025 . Actualizado a las 16:00 h.

El robo ocurrido este domingo en la Galería Apolo del Museo del Louvre ha puesto en evidencia un problema que se venía gestando desde hace tiempo. Así lo indica un informe preliminar del Tribunal de Cuentas francés, al que medios franceses como Le Figaro han tenido acceso parcial. Este revela importantes deficiencias técnicas y organizativas en el sistema de seguridad del museo.

El Tribunal de Cuentas considera en su escrito que el Louvre está lastrado por «retraso considerable» en la actualización de sus equipos de vigilancia y control. Tal y como refleja el informe, solo un tercio de las salas del sector Denon —donde se encuentran tanto la Galería Apolo como la Mona Lisa— disponen de cámaras operativas. En el ala Richelieu, la cobertura es mucho más precaria: tres cuartas partes de las salas carecen de videovigilancia. 

En total, el museo ha incorporado apenas 138 cámaras nuevas en los últimos cinco años. El Tribunal de Cuentas lo considera insuficiente para un recinto que alberga 35.000 obras distribuidas en 73.000 metros cuadrados.

Sobre las causas del retraso, el tribunal denuncia que la dirección del museo ha pospuesto reiteradamente la aplicación de su plan maestro de modernización, limitando las mejoras de seguridad a las áreas sometidas a remodelaciones. Así, espacios como la Sala Napoleón están completamente vigilados, mientras que gran parte del edificio histórico sigue desprotegido. También hace hincapié en la reducción de unos 200 puestos de trabajo en los últimos quince años, incluidos numerosos agentes de seguridad, en un contexto de afluencia creciente que supera los nueve millones de visitantes anuales.

La ministra de Cultura, Rachida Dati, recordó que el proyecto Louvre Nouvelle Renaissance, presentado a comienzos de año, contempla un nuevo plan integral de seguridad junto con una renovación estructural del museo, estimada entre 700 y 800 millones de euros a lo largo de la próxima década. Este programa incluirá una nueva entrada para 2031 y espacios modernizados para acoger hasta 12 millones de visitantes anuales.