Luis Alberto de Cuenca achaca a razones políticas que no ingrese en la RAE

La Voz VALLADOLID / EFE

CULTURA

NACHO GALLEGO | EFE

El escritor, que fue secretario de Cultura en el gobierno de Aznar, dice que «la gente tiene mucha memoria para el rencor»

03 jun 2025 . Actualizado a las 19:46 h.

El poeta y filólogo Luis Alberto de Cuenca, que fue secretario de Estado de Cultura durante el segundo Gobierno de José María Aznar (PP), sostiene que no ha sido elegido para ocupar un asiento en la Real Academia Española (RAE) por razones políticas. «La gente tiene mucha memoria para el rencor», señala.

A esa etapa, que desempeñó entre el 2000 y el 2004, achaca Luis Alberto de Cuenca (Madrid, 1950) el segundo intento fallido de acceder a la Academia de la Lengua hace menos de una semana. Pugnaba con el arquitecto Luis Fernández-Galiano por el sillón «o». Este ha quedado vacante después de tres votaciones y trece votos en blanco.

Según Cuenca la explicación de que no saliera entonces es puramente política. «Me pasó más factura al principio, pero ahora también por lo que he visto, ya que trece votos en blanco son muchos», ha analizado en un acto de la Feria del Libro de Valladolid (FLV) antes de recordar que, pese a los dos rechazos, ganó las dos votaciones aunque no con los apoyos suficientes según el reglamento. «Desde pequeñito quise ser académico, pero ahora, ya de mayor, me he dado cuenta de que no lo voy a ser, así que yo ya no quiero saber nada», ha explicado.

Poeta, traductor, helenista, crítico e investigador del CSIC, ha llegado a Valladolid con una insignia de la Academia de la Historia prendida en su solapa izquierda, institución de la que es miembro de número desde el 2010, según ha recordado este autor recientemente galardonado con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. «A lo mejor también ha influido negativamente. En España el hecho de tener un premio importante genera envidia y cabreo: solo se alegran los amigos», ha añadido este poeta, especializado en la Grecia clásica, que también ha dirigido la Biblioteca Nacional de España.

Durante los días previos a las votaciones de la Academia de la Lengua, «una serie de periódicos me hicieron entrevistas y eso debió sentar mal», ha abundado pese a defender el valor de la academia como «un observatorio de la lengua». La Academia y el acceso a la misma «no estará politizada al cien por cien, en absoluto, pero lo suficiente para que no haya entrado yo», ha añadido este poeta, a quien su «no elección» le está «divirtiendo».