«Descarrilados», resacón en el Interrail

Miguel Anxo Fernández

CULTURA

Fotograma del filme «Descarrilados».
Fotograma del filme «Descarrilados».

El realizador Fernando García-Ruiz firma una comedia para consumir y olvidar, pese a que sus tres cómicos protagonistas están bastante entonados

04 sep 2021 . Actualizado a las 09:21 h.

Sí que es larga la sombra de Resacón en Las Vegas (Todd Phillips, 2009)... Y es que por ahí anda la cosa -con algunas salvedades- del realizador debutante Fernando García-Ruiz, intentando hacer comedia de carcajear al tiempo que sazonada con unas pizcas de mensaje introducidas en el guion por el ya veterano David Marqués, quien, como escritor y director, estrenará El club del paro a mediados de septiembre. Tenemos a tres amigos que para cobrar la herencia de 600.000 euros que les dejó un cuarto colega deberán repetir un accidentado viaje mochilero con Interrail por varias capitales europeas veinte años antes y que acabó minando seriamente su relación. Hay una condición más: los acompañará el donante… (léase, sus cenizas). La idea es cachonda, los tres personajes funcionan -Ernesto Sevilla, Julián López y Arturo Valls se lo creen, excepto en las pasadas de frenada-, los apuntes costumbristas no chirrían y hasta eso de recuperar la amistad perdida tiene su punto de emotividad y buen rollo.

Joe E. Brown afirmaba en el desenlace de Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959) aquello tan pavero de que «nadie es perfecto», como tampoco lo son García-Ruiz, su guionista y todo lo que rodeó el rodaje, que no fue fácil al realizarse en tiempos de covid-19. Los estrictos protocolos sanitarios ya se suponían, pero la imposibilidad de pasarse por París, Roma, Praga y Berlín mutó a tema serio.

No les quedó otra que aparcar el proyecto, o rodarlo en Bilbao y recurrir al CGI [imágenes generadas por computadora] para las correspondientes escenas europeas sin salir de la ciudad vasca. Cierto que eso es pan de cada día en el cine de gran producción y muy pocas veces torcemos el gesto porque disponen de mucha pasta y de los avances técnicos más sofisticados. En ese aspecto Descarrilados hace varios pavarottis que afectan a su credibilidad formal, aunque se haya conseguido el objetivo de entretener a un público que solo busca pasar el rato, desconectar. Lástima que la comedia española haya renunciado al adjetivo alta, para quedarse en fungible, entiéndase, de consumir y olvidar. Aunque para eso ya tenemos la tele y sus ficciones seriadas.

«DESCARRILADOS»

España. 2021.

Director: Fernando García-Ruiz.

Intérpretes: Arturo Valls, Julián López, Ernesto Sevilla, Dafne Fernández, Ana Milán, Alicia Fernández, Aaron Gómez.

Comedia

98 minutos.