El misterio de la Quinta Avenida

María Oruña

CULTURA

EDGARDO CAROSÍA

01 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hacía un frío de mil demonios en aquel New York de marzo de 1929. Era tarde y el pequeño Peter, con nueve años, regresaba ya a casa por la Quinta Avenida. En el aire se respiraba cierta tensión contenida, como si la población intuyese cómo se acercaba la Gran Depresión.

Para Peter, su única misión del día consistía en escabullirse del colegio y en lograr algún penique extra. A veces echaba una mano a una costurera repartiendo sus encargos; otras, tomaba prestadas algunas monedas de bolsillos ajenos. Cuando un policía se dirigió a él aquella noche, sintió cómo un calor inquieto le subía desde las entrañas hasta la garganta. Sin embargo, no había amonestación en el gesto del guardia. ¿Y qué era aquello que le ofrecía? ¡Dos centavos! Con aquella cantidad podría comprarse hasta el New York Times, si quería.

-¿Y solo tengo que colarme por ese ventanuco de ahí? -preguntó Peter, cuando el policía lo llevó dentro del edificio frente al que lo había encontrado.