Daniel Cohen entrega una película irregular sobre un absurdo rencor en la que lo mejor son las interpretaciones
02 jul 2021 . Actualizado a las 08:47 h.Viendo Envidia sana, uno piensa en otras películas de parejas -aquí, dobles parejas-, mirándose frente a frente. Es un tema que tiene sobrada tradición en el cine, desde ¿Quién teme a Virginia Wolf? hasta Un dios salvaje pasando por Perfectos desconocidos o Sentimental. En estas historias de falsos amigos, conocidos o malos vecinos, se trata de confrontar caracteres antitéticos y de desnudar las miserias de nuestro espíritu, difícilmente pacificado por las convenciones sociales.
Envidia sana nos cuenta la crónica de un absurdo rencor, nacido entre dos amigas de la infancia, que emerge cuando una, de profesión dependienta, consigue escribir un bestseller con cientos de miles de copias vendidas, premiado con medalla de oro de las letras y adaptado a película de Hollywood. De pronto, la amiga «no afortunada» siente ese éxito como una afrenta, como una negación personal y entabla una loca competición con su hasta entonces inseparable camarada. Y, de golpe, también el marido de la escritora -un celoso miserable, un simple obsesionado con su trabajo en el mundo del aluminio- se siente desplazado por el talento de su esposa.
A veces, el filme saca oro con secuencias francamente ocurrentes, delirantes y hasta surrealistas. Pero, en otras, desgraciadamente, la sonrisa se nos hiela en los labios y el esperpento de los personajes no funciona. En cualquier caso, hay algo molesto y fascinante a la vez en esta «galería de seres perdidos» -así se titula la novela de la discordia- que, seguramente, nos atrae por el trabajo enajenado de los actores que encarnan la frustración de una manera muy convincente. Destacan la cómica Florence Foresti en su odioso personaje de «celosa preventiva» y Vincent Cassel, celoso esposo «traicionado». Por último, François Damiens da vida naíf al marido de la envidiosa, noble bruto que se cree dotado para la música, la escultura o la restauración.
Bérénice Bejo -inolvidable en The Artist, La quietud o El pasado- personifica con misteriosa sutileza a la talentosa vendedora, tristemente atónita ante la kafkiana reacción de sus seres queridos. Porque la película de Daniel Cohen -también dramaturgo y actor que aquí interpreta al perplejo jefe de la tienda de ropa donde trabaja la protagonista- es una farsa amarga que, más que sobre la envidia, en el fondo incide en la estupidez y en la incapacidad de ser feliz.
«ENVIDIA SANA»
[«LE BONHEUR DES UNS…»]
Francia, 2020.
Director: Daniel Cohen.
Intérpretes: Bérénice Bejo, Florence Foresti, Vincent Cassel, François Damiens, Daniel Cohen.
Comedia dramática.
103 minutos.