Paz Vega: «Ver una película en casa nunca es lo mismo que verla en el cine»

La intérprete protagoniza «The Bra», un filme sin apenas diálogos

Paz Vega, con el actor Miki Manojlovic, que en el filme interpreta al maquinista
Paz Vega, con el actor Miki Manojlovic, que en el filme interpreta al maquinista

madrid / colpisa

Una película alemana, rodada entre Azerbaiyán y Georgia, con un reparto internacional y sin diálogos. «No es una película muda», recalca Paz Vega (Sevilla, 1976) sobre The Bra, la última propuesta del director alemán Veit Helmer recién estrenada en España. Un tren pasa por el medio de un pueblo en su ruta diaria. Los vecinos quitan todos los utensilios desperdigados por la vía cuando escuchan aproximarse al convoy. La ropa tendida es lo primero que desaparece. Pero un sujetador se queda enganchado en la locomotora. El maquinista (Miki Manojlovic) decide que su primera acción tras jubilarse es buscar a la dueña de esa prenda.

-¿Cuál fue su primera reacción al conocer el proyecto?

-Mi agente me dijo que me leyera el guion, que era un proyecto especial. Me encantó porque no estás acostumbrada a leer un guion que no tiene una línea de diálogo. Es una hermosura. Cómo describe los lugares, el tren. Me lo imaginé y le dije que me apetecía hacerlo. Luego el director vino a Madrid y me fascinó su locura y su creatividad. La gente así es la que más me motiva.

-Helmer ha comentado que es el cuento de la Cenicienta, aunque ella es un ferroviario y el zapato de cristal, un sujetador.

-Y también tiene mucho de Quijote, de una persona solitaria que va en busca del amor y que lucha contra su propia soledad. Rocinante sería el tren y tiene hasta un Sancho Panza que sería el personaje de Denis Lavant. Tiene varias lecturas y eso es lo bonito.

-¿Qué le ha sorprendido del filme?

-El sonido tiene un papel fundamental. La música, las respiraciones, los pequeños sonidos de los dedos o del tren adquieren una dimensión más grande.

-¿Y como actriz?

-Es una manera de encarar la interpretación como no lo había hecho nunca. Cuando entras en el juego que propone el director es un alivio porque encuentras otros recursos. Me pasaba con el inglés. Estudiaba las cosas fonéticamente y lo aprendía de memoria. A veces no sabía exactamente lo que estaba diciendo y buscaba otros recursos para que salieran las cosas.

-Las grandes superproducciones se han pospuesto por la pandemia. ¿Puede ser una oportunidad para filmes pequeños como este?

-Agradezco al circuito de películas de autor que haya apostado por nosotros. Es una manera de atraer al público porque este tipo de películas requiere una sala sí o sí. Ver una película en casa nunca es lo mismo que verla en el cine. Animo a la gente a que vaya a los cines porque se ha demostrado que si hay un lugar seguro frente al coronavirus es el cine. La gente no habla. Llega, se sienta con su mascarilla y mira hacia adelante. Es un sitio más seguro que los bares, restaurantes o discotecas.

-¿Cómo han sido estos meses?

-Lo he llevado relativamente bien porque para mí ha sido una especie de alivio, un parón en mi vida de locura, de viajes y rodajes. El año pasado prácticamente vi a mis hijos tres meses. Eso no quita el miedo y el horror que hemos vivido y estamos viviendo. Pero en casa, he intentado aprovechar el tiempo. A mi tercer hijo, por ejemplo, lo tuve que destetar a los 15 días porque me fui a trabajar. Eso lo he sufrido y tengo esa espinita de haberme perdido muchos momentos con mi familia y con mis hijos. Por eso esos tres meses me han servido a gloria, un parón necesario para mí. Además, a esto se ha sumado que he tenido la fortuna de que nadie cercano ha sufrido el covid.

-¿Esta situación le ha afectado en sus proyectos laborales?

-El único proyecto que se pospuso es el que estoy rodando ahora en Málaga, La casa del caracol, con Javier Rey. Se iba a rodar en mayo y es la ópera prima de Macarena Astorga. Estamos muy contentos porque hemos demostrado que se puede rodar en pandemia, es seguro. En todos los chequeos que nos han hecho no ha salido ni un solo positivo. Se puede reactivar el mundo laboral con las medidas necesarias. Eso me da esperanza para los siguientes proyectos. En otoño rodaré El lodo, la segunda película de Iñaki Sánchez Arrieta junto a Raúl Arévalo. Espero que no haya problemas.

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