La película de Wataname arranca de un inicio costumbrista para entrar en el terreno de la fantasía
04 feb 2020 . Actualizado a las 08:41 h.Si algo define más que nada a Los niños del mar, es que es una película visualmente hermosa. Más que eso, es un festival para los sentidos, dominados por unas imágenes que, aunque de inicio parecen al servicio del argumento, no tardan en «engullirlo» sin contemplaciones. Lo positivo es que lo hacen de un modo tal que, llegados a ese punto, el espectador se halla tan absorbido por dichas imágenes que hasta parece darle igual.
Su director, Ayumu Watanabe, es un veterano de la animación japonesa que proviene de la cantera del televisivo Doraemon, del cual dirigió inclusive un par de filmes (Doraemon y el pequeño dinosaurio y Doraemon en el reino de Keibo). Para su estreno en el largometraje al margen del gato mágico, escoge una historia (y un tratamiento que no podría estar más en las antípodas de las aventuras de Nobita: una adolescente de padres separados pasa mucho tiempo en el acuario donde trabaja su padre, en el que conocerá a dos hermanos que parecen tener la misma extraña conexión que ella con el océano y sus criaturas. A partir de ahí, su comienzo realista -e incluso costumbrista- con retrato de adolescente solitaria, da un vuelco y entra en el terreno de la fantasía, sin dejar nunca de lado los valores de la amistad, su metáfora de lo diferente (los niños son como «peces fuera del agua») o su más que claro mensaje ecologista.
El mundo acuático, así como la inmensidad del cielo sobre él, es mostrado de un modo absolutamente fascinante, y conforme la historia avanza, y muta en una poética búsqueda espiritual que deriva en existencialismos varios, va avanzando hacia una mayor abstracción hasta culminar en unos últimos 20 minutos que son todo un festival sensorial de corte expresionista, y que elevan el conjunto a cuasi obra de arte, haciendo destacar este filme sobre otros animes presentados este mismo año.
Si a estas imágenes añadimos la música del maestro Joe Hisaishi (habitual de Ghibli), tenemos un conjunto al que solo le habría hecho falta un guion más sólido para pasar al momento al Olimpo de los clásicos del anime.
«LOS NIÑOS DEL MAR»
[«KAIJÛ NO KODOMO»]
Japón, 2019.
Director: Ayumu Watanabe.
Animación.
110 minutos.