Ragnar Jónasson: «Definiría mis novelas como oscuras, claustrofóbicas y esperanzadoras»

La exitosa pentalogía del autor nórdico de novela policíaca «Islandia negra» se ha publicado en treinta países y cuenta ya con más de un millón de lectores

La primera novela de la pentalogía del narrador islandés Ragnar Jónasson (Reikiavik, 1976) ha sido traducida al castellano
La primera novela de la pentalogía del narrador islandés Ragnar Jónasson (Reikiavik, 1976) ha sido traducida al castellano

Ragnar Jónasson (Reikiavik, 1976) comenzó a traducir al islandés a Agatha Christie con 17 años y escribió su primera novela negra hace diez. Trabaja como abogado en el campo de la banca, lo que le hizo vivir de primera mano las consecuencias de la crisis del 2008. La sombra del miedo (Seix Barral), la primera novela de la pentalogía Islandia negra, está ambientada en Siglufjördur, un pequeño pueblo pesquero del norte de Islandia, accesible solo por un viejo túnel, donde los vecinos no cierran con llave las puertas de sus casas. Pero, de repente, sucede lo inesperado: aparecen un viejo escritor muerto y una joven inconsciente en la nieve. Ya se han vendido más de un millón de ejemplares de esta serie, publicada en 30 países.

-¿Qué características tiene la serie que abre esta novela?

-Hay mucho de Islandia en ella, de la naturaleza, los lugares, el clima y el aislamiento, y es la historia de un hombre joven que se muda a Siglufjördur, donde es un forastero, en su primer destino como policía. Mi abuelo escribió una historia de ese pueblo en varios tomos y en cierto modo yo continúo lo que él hizo con un enfoque muy diferente.

-Ese pequeño pueblo juega un papel muy importante.

-Sí, es un personaje más dentro de la novela y también es el punto central de toda la serie, aunque los otros libros no se desarrollan solo en Siglufjördur, sino en todo el norte de Islandia. Este escenario me aporta la posibilidad de trabajar en una pequeña comunidad con pocos personajes. También es la historia de este pueblo, que era muy rico en los años 50 y 60 del siglo pasado como centro de la pesca del arenque. Mucha gente iba allí a trabajar desde distintos lugares del país, pero el arenque se fue, la gente empezó a emigrar y el pueblo volvió a ser pobre. Ahora está resurgiendo gracias al turismo.

-El protagonista Ari Thór estudió Filosofía, después Teología, lo dejó y se hizo policía. ¿Cuál es su perfil?

-El hecho de que haya estudiado Teología le proporciona a Ari Thór un trasfondo diferente e interesante, le permite ver las cosas bajo otra luz. Empezó a estudiar Teología porque dejó de creer en Dios cuando perdió a sus padres siendo muy joven, pensó que el mundo era un lugar injusto en el que estaba solo y buscó recobrar la fe a través de sus estudios. La Teología no funcionó y se hizo policía. Tiene una visión cínica de la vida, pero entiende y empatiza con la gente. Es muy buen tipo, quiere hacer bien su trabajo, pero en este libro es muy joven, inocente, ingenuo y comete muchos errores. Pero va creciendo en las siguientes novelas y haciéndose más serio y responsable. A partir de la cuarta adquiere experiencia, se hace más oscuro y sospecha más de los demás.

-¿Qué hay de usted mismo en ese personaje?

-Probablemente mucho, pero no todo. Cuando comencé a escribir su personaje, me aseguré de que fuera unos años más joven que yo, para poder relacionarme con su vida, aunque gran parte de su historia es, por supuesto, pura ficción. Él tuvo una infancia muy feliz antes de que muriesen sus padres y en eso puedo tirar de mi propia memoria. Nos parecemos también en que él quiere aprender a tocar el piano y yo comencé a hacerlo.

-Usted ha traducido 14 novelas de Agatha Christie. ¿Cómo le ha influido en sus novelas?

-Ha sido una gran influencia porque la estuve traduciendo hasta que comencé a escribir. De ella he aprendido la construcción de las tramas, la manera en que genera lo inesperado, que siempre debe haber una sorpresa al final, la importancia de las localizaciones y cuál debe ser la extensión de las novelas. Ella, por ejemplo, sitúa el escenario de un asesinato en una casa de un pueblo inglés rodeada de nieve y yo en un pueblo islandés aislado, encerrado entre montañas. Siglufjördur podría ser un escenario de una novela suya, pero a la vez es muy diferente. Para mí también es interesante que haya un número limitado de personajes, entre los cuales está el asesino. Pero yo trato temas que ella nunca trataría. En mis libros mezclo el tipo de novela de misterio de Agatha Christie y la nueva novela negra nórdica, en la que entran los temas sociales y los personajes en profundidad.

-¿Qué otras influencias ha tenido como escritor?

-P. D. James, una brillante autora inglesa, que puede que sea mi mayor influencia. La conocí personalmente y la entrevisté para un periódico islandés y fue una experiencia genial. Luego me han influido mucho los autores islandeses, por ejemplo del ganador del premio Nobel Halldór Laxness, y he leído a muchos autores escandinavos como Jo Nesbø o Stieg Larsson y también, por supuesto, novela policíaca islandesa, a Yrsa Sigurðardóttir y Arnaldur Indriðason.

-¿Qué tres adjetivos utilizaría para definir sus novelas?

-Oscuras, claustrofóbicas y quizá esperanzadoras.

«En Islandia hay una violencia soterrada en los hogares»

Ragnar Jónasson es cofundador del festival internacional de novela negra de Islandia, el Iceland Noir.

-Sorprende que en un país tan tranquilo como Islandia hayan surgido varios autores de novela negra de éxito internacional.

—En Islandia hay muy pocos asesinatos, según las estadísticas, menos de dos al año. Mucha gente creía que no se podían escribir novelas negras verosímiles en un país tan tranquilo y pacífico, pero hay una violencia soterrada en los hogares y secretos que unen a las personas, propias de las comunidades aisladas, que es la que yo exploro en mis novelas. Pero creo que a los extranjeros les gusta descubrir que no somos una sociedad tan perfecta como parece y que aquí también pueden cometerse crímenes horribles. La naturaleza humana suele ser la misma en todas partes, por lo que se puede escribir una novela negra en cualquier lugar.

-¿Cree que la novela negra es una forma de hacer una radiografía de la sociedad?

-Sí. La novela negra pretende que la gente se divierta, se emocione y se sienta sorprendida, pero si funciona bien es mucho más que eso; puede ser un reflejo de la sociedad y también explorar a las personas e indagar por qué actúan como lo hacen.

-¿Le influye el clima islandés en su escritura?

-Sí, es difícil no verse influido por las estaciones en Islandia. Yo solo escribo durante las interminables noches de invierno, que es largo, frío y oscuro. En mis novelas transmito esa realidad, así como la riqueza de la naturaleza de mi país.

-Tras su serie «Islandia negra» inició otra llamada «Islandia oculta», cuya protagonista es muy diferente a Ari Thór.

-Es una trilogía con una mujer policía llamada Hulda como protagonista, y que se desarrolla principalmente en la ciudad de Reikiavik. En el primer libro, Hulda tiene 64 años, en el segundo 50 y en el tercero 40.

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