«La vida invisible de Eurídice Gusmão», astuta reversión del folletín

El guionista Murilo Hauser y el director Karim Aïnouz no sucumben a la tentación de transformar la novela original de Martha Batalha en un culebrón

Fotograma del filme brasileño «La vida invisible de Eurídice Gusmão»
Fotograma del filme brasileño «La vida invisible de Eurídice Gusmão»

Se vino de Cannes con el premio Un Certain Regard, fue Espiga de Plata en la Seminci, elegida del público en Mar del Plata y va preseleccionada para el Óscar por Brasil. Hasta ahí nada que resulte insólito en cada nueva temporada. Lo meritorio es que el guionista Murilo Hauser y el director Karim Aïnouz no hayan sucumbido a la tentación de transformar la novela original de Martha Batalha en otro folletín -o, si se prefiere, culebrón- de los muchos producidos en su país. Estamos en Río de Janeiro, en 1950, con dos hermanas de clase media, jóvenes y vitalistas, ambas muy unidas hasta que las circunstancias quizá las separen para siempre por sobreprotección paterna, y en un ambiente de ciudad pequeña en donde pesa mucho el qué dirán.

La irrupción de un marinero griego en la vida de una llevará al drama, y lo que sigue son ingredientes que habrían escorado con facilidad hacia el tópico, pero que La vida invisible de Eurídice Gusmão lo salva con habilidad manifiesta, permitiendo trazar a mayores un tan detallado como ácido retrato de la sociedad de ese tiempo, naturalmente machista.

Si entonces eran inseparables lo lógico es que intenten mantenerse unidas, incluso con el Atlántico por medio. La habilidad de la propuesta está en que el espectador va siempre por delante, participando de sus tonos y matices, de angustias, tristezas y pesadumbres, de sonrisas y lágrimas, pero al tiempo reivindicando genuinas ganas de vivir. La familia, a lo suyo, a guardar las apariencias. Y la consecuencia es un melodrama de traza clásica, pero del que asoman agradecidas notas de modernidad.

No es poco para un género con fama de viejuno. Si los personajes están bien armados, y sus emociones traspasan la pantalla, el resultado llega al corazón. Finalmente contamos con la melancolía, un sentimiento que atraviesa la trama de principio a fin. No apela a la nostalgia, porque estas hermanas se resisten a la pena, de ahí recursos como unas cartas que quizá nunca tengan destino. A saber…

Si Aïnouz hubiera evitado algunos subrayados innecesarios hacia el desenlace el entusiasmo se habría disparado.

«A VIDA INVISÍVEL DE EURÍDICE GUSMÃO»

Brasil, 2019.

Director: Karim Aïnouz.

Intérpretes: Fernanda Montenegro, Carol Duarte, Gregório Duvivier, Cristina Pereira, Flavio Bauraqui, Maria Manoella, Júlia Stockler, Nikolas Antunes.

Drama. 139 minutos.

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