«El Gordo y el Flaco»: La indivisible unidad

Baird firma una crónica bonita, triste y melancólica en torno a Stan y Ollie, juguetes rotos de Hollywood

El filme recrea la última gira de la pareja de cómicos
El filme recrea la última gira de la pareja de cómicos

Cuando éramos niños, allá por la década de los sesenta, descubrimos las genialidades del Gordo y del Flaco que los mercedarios nos pasaban en el colegio, danzando en el alegre traqueteo de un proyector de 16 mm. Se apagaba la luz en el aula y se encendía nuestra imaginación con las peripecias y martirios de aquellos dos desastres, siempre vapuleados, vencidos. Los chavales nos reíamos, claro, pero algo en nuestro interior nos decía que tras esa graciosa pareja imposible había un drama. Cual matrimonio terriblemente unido en sus mil rencillas diarias, parecía que Stan y Ollie se iban a torturar y amar hasta la eternidad.

Casi ningún joven sabe ya quiénes eran Stan Laurel y Oliver Hardy, como, seguramente, tampoco conocen a Charles Chaplin, Buster Keaton o Harold Lloyd, reyes del slapstick americano. Por eso tienen tanto valor filmes como El Gordo y el Flaco, más allá del regalo que supone para los viejos que crecimos con ellos. La película comienza en 1937 con una secuencia maravillosa, con la pareja en la cima de su fama, a punto de separase, de segar las dos mitades de la indivisible unidad. «No puede existir Laurel sin Hardy», escuchamos. El resto de la historia recupera a los protagonistas en los primeros años cincuenta, traicionados, enfermos, cansados, sexagenarios acuciados por las deudas, haciendo una gira por los teatros ingleses, con escaso público -«el show debe continuar»-, confiando en el regreso de los buenos tiempos. Son dos niños viejos peleados, trabajando muy expuestos a todo, pero protegidos por sus maternales esposas.

Humor y tragedia se dan la mano en esta crónica bonita, triste, melancólica, alrededor de los juguetes rotos de Hollywood. Y las encarnaciones son notables y afectuosas. El gran transformista John C. Reilly, como el gordo Ollie; el fino Steve Coogan, como el flaco Stan; la enorme Nina Arianda -inolvidable ayudante de Billy Bob Thornton en la serie Goliat-, dando vida a la combativa esposa de Hardy. O la loca personificación de Hal Roach -descubridor de la pareja- a cargo de Danny Huston.

Viendo El Gordo y el Flaco recuperamos una sensación perdida, amarga y cariñosa al tiempo, la de aquella primera vez que vimos Quesos y besos, con nuestros héroes intentando hacerse millonarios ¡vendiendo trampas para ratones en Suiza!

«EL GORDO Y EL FLACO»

[«STAN & OLLIE»]

Reino Unido- Canadá-EE.UU., 2018.

Director: John S. Baird.

Intérpretes: Steve Coogan, John C. Reilly, Shirley Henderson, Nina Arianda, Stewart Alexander, Danny Huston, Rufus Jones, Susy Kane.

Comedia dramática.

98 minutos.

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