El regreso a la tierra

La edición en español de libros de Rick Bass y Andrea Heljskov ejemplifica el auge de la narrativa que busca una reconexión con la naturaleza a través de la escritura

Andrea Heljskov
Andrea Heljskov

redacción / la voz

«¿Qué sucede cuando una familia moderna abandona la sociedad actual y se marcha al bosque?». Esa fue la pregunta que se hizo la profesora y escritora Andrea Heljskov, nacida en 1975 en Dinamarca. Lo que empezó como una interrogación para un blog terminó en un libro, Nuestra casa en el bosque (Volcano), la narración de una transformación que cambió un escenario urbano por otro de reconexión con la naturaleza. «Huimos al bosque para encontrarnos a nosotros mismos. Para reencontrarnos. Para encontrar el sentido de la vida», enumera la autora al comienzo de su narración. Un aspecto, este, el de la escritura, que considera tan importante como el propio hecho en sí de regresar a la tierra, a una vida en un entorno más natural.

«Por supuesto, una narración no sustituye la experiencia directa de la naturaleza, pero creo que debemos trabajar hacia conseguir hacer más ‘accesible’ la naturaleza, a adultos y pequeños, y eso pasa por nuevas historias (o antiguas) sobre qué es la naturaleza y qué somos nosotros en relación a ella», explica la escritora. «Creo que el ser humano es un ser narrativo. Entendemos el mundo a través de historias. Ahora mismo, la historia dominante es que la raza humana es superior y que, por tanto, puede utilizar la naturaleza para lo que se le antoje: es un relato consumista», añade Heljskov, que contrapone a esta codificación un acercamiento basado en el significado y, sobre todo, en lo sensorial.

Nuestra casa en el bosque abunda en ejemplos de esto último. El libro recoge esa transición de lo urbano a lo salvaje, pero, más que las grandes transformaciones, lo que destacan son las sutilezas: cuando se da cuenta de que su marido, Jeppe, huele a pinos. Algo que puede pasar inadvertido fácilmente: «Buena parte de nuestro lenguaje y la experiencia urbana tiende a ser reflexivo, abstracto. Pensamos. Analizamos. Utilizamos mucho el cerebro. Me daba la impresión de que al escribir sobre lo corporal estaba describiendo banalidades o tópicos. Pero al final me di cuenta de que esa es una de las grandes mentiras de la sociedad contemporánea. El cuerpo no es una máquina que puede ser controlada en un gimnasio y sus experiencias no son menores que aquellas del cerebro».

Rick Bass
Rick Bass

El viaje, físico y espiritual, de Heljskov recuerda al que narra Rick Bass (Texas, 1958) en Invierno (Errata Naturae). El norteamericano buscaba un cambio de escenario y lo halló en el valle del Yaak, en Montana, donde quedó hechizado por la fuerza del invierno. El libro es, según explica, «una crónica de una versión joven de mí mismo. Me sorprende cuántas cosas desconocía entonces y, aun así, cuánto era capaz de entender al primer vistazo. Una paradoja interesante que revela la integridad del instinto». El valle del Yaak lo atrajo por su facilidad para lo remoto y la soledad, algo que Bass, asentado en el enclave desde entonces -Invierno se publicó en inglés en 1991-, ha visto reducirse. «Sí, hay más gente. También la amenaza de un ocio más invasivo a través de una ruta senderista que amenaza una población de osos grizzly», relata.

Para Bass la clave de un buen libro de naturaleza, un género que experimenta un notable auge actualmente en el mercado español, es que debe «combinar los cinco sentidos». En todo caso, se alegra del creciente interés por estas narraciones: «Puede estar relacionado con una necesidad, en un mundo abstracto, de una escritura que apele a los sentidos».

Edward Abbey, un solitario en defensa del desierto salvaje

H. J. Porto
Edward Abbey
Edward Abbey

El autor trabajó un tiempo como guardabosques en el Parque Nacional de los Arcos

Conocido por su novela La banda de la tenaza (1975), alrededor de un grupo ecoterrorista que actúa contra los desmanes de las grandes corporaciones industriales, Edward Abbey (Indiana, Pensilvania, 1927-Tucson, Arizona, 1989) es todo un clásico de la contracultura y un referente de la subversión -con el desierto como su gran universo de actuación-. Fruto de ese gran amor, que cultivó especialmente cuando trabajó durante un tiempo como guarda forestal en el Parque Nacional de los Arcos, al sureste de Utah, son los últimos dos libros que se han traído al castellano: Fuego en la montaña (Errata Naturae) y El solitario del desierto (Capitán Swing), dos poderosas pruebas de su compromiso con la naturaleza, su bella prosa, la solidez de su pensamiento, su honestidad y su condición de espíritu libre.

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