El regreso a la tierra

Xesús Fraga
xesús fraga REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

Andrea Heljskov
Andrea Heljskov

La edición en español de libros de Rick Bass y Andrea Heljskov ejemplifica el auge de la narrativa que busca una reconexión con la naturaleza a través de la escritura

07 ene 2019 . Actualizado a las 08:48 h.

«¿Qué sucede cuando una familia moderna abandona la sociedad actual y se marcha al bosque?». Esa fue la pregunta que se hizo la profesora y escritora Andrea Heljskov, nacida en 1975 en Dinamarca. Lo que empezó como una interrogación para un blog terminó en un libro, Nuestra casa en el bosque (Volcano), la narración de una transformación que cambió un escenario urbano por otro de reconexión con la naturaleza. «Huimos al bosque para encontrarnos a nosotros mismos. Para reencontrarnos. Para encontrar el sentido de la vida», enumera la autora al comienzo de su narración. Un aspecto, este, el de la escritura, que considera tan importante como el propio hecho en sí de regresar a la tierra, a una vida en un entorno más natural.

«Por supuesto, una narración no sustituye la experiencia directa de la naturaleza, pero creo que debemos trabajar hacia conseguir hacer más ‘accesible’ la naturaleza, a adultos y pequeños, y eso pasa por nuevas historias (o antiguas) sobre qué es la naturaleza y qué somos nosotros en relación a ella», explica la escritora. «Creo que el ser humano es un ser narrativo. Entendemos el mundo a través de historias. Ahora mismo, la historia dominante es que la raza humana es superior y que, por tanto, puede utilizar la naturaleza para lo que se le antoje: es un relato consumista», añade Heljskov, que contrapone a esta codificación un acercamiento basado en el significado y, sobre todo, en lo sensorial.

Nuestra casa en el bosque abunda en ejemplos de esto último. El libro recoge esa transición de lo urbano a lo salvaje, pero, más que las grandes transformaciones, lo que destacan son las sutilezas: cuando se da cuenta de que su marido, Jeppe, huele a pinos. Algo que puede pasar inadvertido fácilmente: «Buena parte de nuestro lenguaje y la experiencia urbana tiende a ser reflexivo, abstracto. Pensamos. Analizamos. Utilizamos mucho el cerebro. Me daba la impresión de que al escribir sobre lo corporal estaba describiendo banalidades o tópicos. Pero al final me di cuenta de que esa es una de las grandes mentiras de la sociedad contemporánea. El cuerpo no es una máquina que puede ser controlada en un gimnasio y sus experiencias no son menores que aquellas del cerebro».