El frío invierno de la corrupción

La última novela de John Steinbeck ofrece una lectura casi contemporánea de los males que afectan a Estados Unidos

El escritor John Steinbeck
El escritor John Steinbeck

redacción / la voz

El próximo día 20 se cumplen cincuenta años de la muerte de John Steinbeck, uno de los escritores que mejor retrató la Norteamérica de su tiempo, aunque sus observaciones parecen no haber perdido vigencia. Un ejemplo elocuente es El invierno de mi desazón (Nórdica), en traducción de Miguel Martínez-Lage, que, a pesar de haber sido publicado en 1961, bien podría estar hablando de los Estados Unidos de hoy. Steinbeck se vale de aristócrata venido a menos, que se gana la vida en una humilde tienda de comestibles. Sus esfuerzos por mantener su honestidad empezarán a sufrir los acosos de sus conciudadanos, ya que las oportunidades para ceder a las tentaciones de la corrupción y el enriquecimiento ilegítimo abundan. Para ello son vitales la mentira y el engaño, males que resuenan muy contemporáneos en el lector de hoy, como también otros temas que aborda El invierno de mi desazón: la inmigración ilegal y las recalificaciones urbanísticas que ofrecen tanto dinero como desintegración moral.

La novela fue situada por muchos en la senda del gran clásico de Steinbeck Las uvas de la ira y su aparición fue determinante en que se le concediese el Nobel en 1962, por su retrato de conflictos personales y sociales que sigue mereciendo la pena leer hoy en día.

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