«Tres caras»: Diferentes caras de la sociedad iraní

sabela pillado

CULTURA

Para el realizador Jafar Panahi cada filme es un acto de rebeldía, un peligroso ejercicio de libertad de expresión y una disección de su país

30 nov 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Un director de cine; una actriz consagrada, famosa y querida; y una joven aspirante a actriz, incomprendida, rechazada y desesperada, son el trío protagonista de la última cinta de Jafar Panahi, realizador para el cual cada filme es un acto de rebeldía, un peligroso ejercicio de libertad de expresión y una disección de su país. Condenado desde el 2010 a arresto domiciliario (que se fue ampliando de los límites de su casa a las fronteras de su país), con la prohibición expresa de rodar películas en los siguientes veinte años, Panahi ha ido burlando dicha prohibición del modo más sutil, a la par que reivindicativo.

De sus primeros filmes de dicha etapa, rodados en su casa, hasta su salida a la calle (Taxi Teherán), ha conseguido en todo momento realizar una radiografía de la sociedad en la que vive en base a su propia situación. Con su gusto por el metacine y la fusión realidad-ficción -que lo lleva a ser el protagonista ante la cámara-, se embarca ahora en un nuevo viaje, en el que deja ya de lado el mundo urbano. Se adentra pues en la zona rural más alejada y pobre, donde las tradiciones están más férreamente arraigadas. La excusa argumental para ello es la de un director de cine (él mismo), que junto a su amiga actriz (Behnaz Jaffai, interpretándose también a sí misma), se dirigen a una aldea remota para averiguar la verosimilitud de un vídeo de suicidio -depositado en sus manos como desesperado grito de ayuda- de una joven a quien su familia prohíbe seguir su vocación.

A través de ello, y con un tono documental con toques de comedia tras el drama que encierra, se nos muestra el retrato de una sociedad patriarcal donde los jóvenes son incluso más represivos que los ancianos, donde la tradición es la de guía de vida y donde también hay contradicciones internas, como el admirar y venerar a la actriz famosa al tiempo que tachan de frívola a la joven aspirante y repudian a una anciana actriz retirada en su territorio.

El filme discurre por todo ello con placidez, llevando a la reflexión sobre el machismo, los choques culturales, el oficio del actor y la incertidumbre del futuro. Ficción a modo de combate y resistencia.