Buñuel, de su puño y letra

La correspondencia del cineasta, coeditada por el investigador gallego Breixo Viejo, revela aspectos inéditos de su personalidad y su papel como interlocutor cultural


redacción / la voz

En la década de los cuarenta del siglo pasado, Luis Buñuel (1900-1983) presentó su película Las Hurdes en la Universidad de Columbia, donde el FBI aprovechó para investigarlo. Décadas después, en este mismo centro neoyorquino lo han vuelto a investigar, pero con fines muy distintos. Breixo Viejo (Santiago, 1976), profesor de cine en Columbia, es el coeditor, junto a Jo Evans de Luis Buñuel. Correspondencia escogida (Cátedra), un volumen que este jueves salió a la venta y que recoge una amplia selección de cartas -casi un millar- del cineasta, tanto en número como en arco temporal: arranca cuando tiene nueve años y concluye con cinco fechadas el año de su muerte.

Recopiladas en archivos públicos y privados de varios países, la edición se nutre de un buen número de misivas inéditas, como también es inédito el retrato que emerge de las palabras del propio puño y letra del director. En un mundo como el cine, tan dado a mitificaciones, Buñuel es una de esas figuras que se rodean de un halo enigmático en el que se hace complicado distinguir lo verídico de lo fantasioso. Breixo Viejo cree que la edición de esta correspondencia contribuye a dar una imagen más veraz del cineasta: «Buñuel é tan coñecido que xa ninguén o coñece», neutralizado su carácter subversivo. El objetivo, por tanto, era «revitalizar o legado do cineasta desde unha perspectiva histórica, social, que desafíe o mito individualista que presenta o artista como xenio illado».

Temperamento combativo

La lectura del epistolario permite seguirle la pista a la evolución personal pero además profesional de una carrera que también es, en cierto sentido, la del cine en un buen tramo del siglo XX. La primera carta ya revela su «temperamento combativo». Fechada en 1909, emplaza a dos compañeros de colegio a una pelea: «Mañana, a las tres de la tarde, os espero a los dos solos en el callejón que hay en la facultad. Si no podéis ir al colegio, me la pagaréis los dos juntos». «O Buñuel mozo é moito máis expresivo e apaixonado e, por tanto, espráiase máis na súa correspondencia», confirma Viejo. A medida que madura y también llegan los reconocimientos, las cartas se abrevian, «pero gañan en sintetismo e humor. O Buñuel maduro é máis conciso e abstracto, pero nunca resulta distante nin oficial».

Un simple vistazo al índice del volumen permite apreciar el privilegiado papel de Buñuel como interlocutor cultural. No solo compendia una historia del cine -Eisenstein, Selznick, Trumbo, Truffaut, Malle, Fellini, Saura, Rabal, Bardem...-, sino que incluye todas las artes: Aub, Cortázar, Octavio Paz, Breton, Carlos Fuentes, Man Ray o René Char, entre muchos otros, son nombres que se comunicaron con Buñuel. Correspondencia escogida incluye tanto misivas del cineasta como las que recibió, lo que contribuye a perfilar cómo era visto, la recepción y repercusión de sus obras, y la amplitud de sus contactos e intereses. No faltan, claro está, sus compañeros de juventud en la Residencia de Estudiantes -Lorca, Dalí, Bello- como también figura una notable presencia de corresponsales gallegos.

En 1928 le escribe desde París a Bello una carta que acaba con una «Historia indecente» en la que alude a una menstruación de Maruja Mallo. «É unha broma das que se gastaban na Residencia de Estudiantes. Sen mala intención, coido, pois semella que a relación entre Buñuel e Mallo foi de amizade. O que si indica, alén do chiste específico, é que -fronte á España monárquica e católica, claramente conservadora, da época- os residentes eran principalmente liberais e progresistas, sen temor a mencionar debates en relación á sexualidade feminina, o ateísmo, o movemento obreiro», aclara Viejo. Otras alusiones son más difíciles de descifrar. Como cuando en 1956 se refiere a Carlos Velo, con quien tuvo tantos puntos en común, como «ilegible», quizás una referencia a la película que coescribió con Juan Larrea, Ilegible, hijo de flauta, pero que no llegó a filmar.

Cantigas gallegas

Otros gallegos con presencia frecuente en el epistolario de Buñuel son el actor Fernando Rey, el médico José Luis Barros, que aparecía en sus películas -le llama «nuestro actor-cirujano»-, o José Rubia Barcia, con quien mantuvo una intensa correspondencia. En 1982 el escritor le envía sus Cantigas de bendizer, a las que Buñuel responde así: «Sus ‘cantigas’ me han parecido deliciosas, tiernas, originales. Las lei? en castellano y en gallego, en voz alta estas u?ltimas, para disfrutar de su dulce fone?tica, hazan?a atrevida por ser yo aragone?s. Buen ero?tico, pero muy fino, esta? usted hecho, entreverado con la nostalgia de su tierra». También ese año Buñuel le excusa a Rubia Barcia su asistencia a un homenaje que le rendirán en el Pazo de Mariñán por motivos de salud. Unos meses después le llega la muerte, no sin antes escribir un «testamento» para sus amigos: «Dry martini: ginebra, cotas de vermú, preferiblemente Noilly-Prat. Tal vez angostura. El hielo, muy duro, que no suelte agua. Buñueloni: carpano, ginebra y Cinzano dulce. Más ginebra que los otros componentes. Bebida de los surrealistas: cerveza, Picon y granadina».

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