El lector descubrió el año pasado, de la mano de Libros del Asteroide, el buen hacer de Giorgio Fontana (Saronno, Varese, 1981) en su novela Muerte de un hombre feliz (2014). Con Por ley superior (2011), el sello que dirige el editor gallego Luis Solano vuelve ahora sobre este autor, cuya literatura, de forma pedagógica, para situarla, podría decirse que evoca -o entronca con- el universo ético de los sicilianos Leonardo Sciascia y Andrea Camilleri, siempre dispuestos a tirar de los registros del género policíaco para construir novelas con una importante carga política y social de fondo. Fontana vincula sus dos libros (citados) a través del protagonista del primero, el fiscal Giacomo Colnaghi, malogrado amigo de facultad del protagonista de Por ley superior, el fiscal Roberto Doni. Tenía 30 años Fontana cuando escribió este relato, pero ya estaba preparado para plantear una dura reflexión sobre los límites de la justicia, la ley y la verdad. Un dilema ante el que una joven periodista coloca al magistrado Doni -sustituto del fiscal general-, que deberá elegir entre tratar de salvar de la condena de cárcel a un inmigrante inocente o conservar su sitio -paciente y sólidamente edificado- en la carrera judicial. La terrible realidad de la calle y los desheredados logra colarse en el viejo palacio de justicia de Milán y la vida muelle de Doni (y de su esposa y de su hija) queda amenazada. Un libro necesario.