La encarnación de Tobey Maguire del atormentado y paranoico ajedrecista estadounidense Bobby Fisher asombra y conmueve
22 ago 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Tener a Edward Zwick de director era tanto como reconocer las pretensiones académicas del biopic, para el cual tuvieron la complicidad de un Tobey Maguire empeñado en demostrarnos su madera de actor resoluto más allá de forrarse gracias a su Peter Parker en las tres entregas de Spiderman a cargo de Sam Raimi en la pasada década. Su encarnación del atormentado y paranoico ajedrecista estadounidense Bobby Fisher asombra y conmueve. Con mucho, lo más sobresaliente de un filme que partía sin suspense dramático al centrarse, sobre todo (aunque también se ocupa de sus orígenes como niño-prodigio), en el histórico duelo mantenido en Islandia en 1972, y en plena Guerra Fría, con el campeón soviético Boris Spassky (un muy convincente Liev Schreiber). Aquel desafío se convirtió en acontecimiento global gracias a la televisión y la Administración Nixon, impulsada por el todopoderoso Hery Kissinger como secretario de Estado, aprovechó la victoria de Fisher como una gran oportunidad para la propaganda.
Como también ocurre en el cine de Zwick (digno heredero del mejor artesanado de Hollywood), el envoltorio formal rezuma elegancia, desde la dirección de Arte, al tono de la fotografía, al uso de la música y al manejo del plantel de actores. De igual modo, la emoción se mantiene distante. El caso Fisher, más allá de recrear un episodio cuya trascendencia superó la meramente deportiva, tiene su lado notable en el registro de Maguire, que el guion engrandece desmenuzando a un Fisher en el que su condición de genio se veía regularmente atormentada por borrascas de inestabilidad emocional, hasta llevar al personaje a un proceso de autodestrucción posterior que el filme no recoge (excepto en el colofón, con imágenes del Fisher real poco antes de fallecer en Islandia en el 2008, despotricando contra su antiguo país). Dejas la sala convencido de haber asistido con El caso Fisher a un convincente refrescado de memoria o a una lección de historia, dependiendo de si fuiste o no fuste testigo mediático de aquellos hechos.
«Pawn Sacrifice». EE. UU., 2014.
Director: Edward Zwick.
Intérpretes: Tobey Maguire, Michael Stuhlbarg, Peter Sarsgaard, Liev Schreiber, Lily Rabe, Conrad Pla, Seamus Davey-Fitzpatrick, Sophie Nélisse.
Drama. 114 minutos.