«Final de trayecto», de Emmanuel Grand

H. J. P. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

La primera novela del escritor ha sido profusamente premiada en Francia, con algunos de los galardones más importantes del género negro del país

24 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Primera novela -y muy ambiciosa- de Emmanuel Grand (Versalles, 1966). Final de trayecto ha sido profusamente premiada en Francia, con algunos de los galardones más importantes del género negro del país vecino. En la faja publicitaria se alude a las referencias de Stephen King y Georges Simenon, pero en el interior ninguno de los dos comparece. Grand firma en todo caso una narración muy entretenida en la que la trama policial no es fundamento único, ya que el condimento social tiene un gran peso y las pinceladas sobrenaturales no son irrelevantes. De hecho, el asunto de la inmigración ilegal -y el creciente rechazo al extranjero que asola Europa- convierte el libro en especialmente oportuno. La peripecia del ucraniano Marko Voronine juega al acierto del crimen en habitación (comunidad) cerrada, para lo que el autor eligió situar la acción en una pequeña isla bretona frente a las costas de Lorient, una cultura ligada a la pesca que llena de color [gris tormentoso] la novela. Es también ahí donde Grand tropieza: la riqueza de las tradiciones ancestrales, la superstición armoricana, las leyendas quiebran el ritmo de la narración con sus pródigas explicaciones hasta rozar el tedio. Es una losa que la novela soporta y finalmente supera, algo que hace augurar futuros logros mayores.