Todo está muy verde

Eduardo Galán Blanco

CULTURA

Parece que «Warcraft» no necesita presentación, pero para los que jamás le hemos dado al «on» de una videoconsola ahí va una cifra: cien millones de usuarios han jugado al juego de marras

08 jun 2016 . Actualizado a las 07:36 h.

Desde que, a comienzos de los 90, Bob Hopkins y John Leguizamo le pusieron cara a los Super Mario de Nintendo, los avances del mundo virtual han posibilitado cientos de adaptaciones cinematográficas de videojuegos. Evidentemente, el asunto de matar marcianitos se ha sofisticado. Ahora se revientan zombis o se pasea uno por mundos propios de la fantasía heroica. De Resident Evil a El príncipe de Persia.

Parece que Warcraft no necesita presentación, pero para los que jamás le hemos dado al on de una videoconsola ahí va una cifra: cien millones de usuarios han jugado al juego de marras, en el que caballeros a lo medievo y bichos con colmillos se dan de lo lindo. Ya se sabe que cien millones de personas no pueden equivocarse, pero el caso es que Warcraft como película es peor que un dolor de muelas. Y ante tal espectáculo, un espectador normal, que no nutra ese ejército millonario, se pondrá de todos los colores, con tendencia al verde, como Hulk y como los seres con colmillos -orcos o jabalíes, o lo que sean-, rayos, centellas, halos, vapores y polvos mágicos que pueblan la película. Y uno tiene la sensación de que los vendedores de filtros cetrinos (sacados de la paleta digital, en realidad) y los de maquillaje aceitunado se han puesto las botas.

No sabemos que es lo que había en el juego de mesa original, pero la adaptación al cine que nos ofrece el hijísimo de Bowie, toma, sin gusto y ningún disimulo, mil cosas del ciclo artúrico, la mitología del Grifo, Moisés y su cesta, las armaduras de Paolo Uccello, los mundos de Tolkien y ¡hasta de Avatar! Y es que lo mejor está en Travis Fimmel (el protagonista de la serie Vikingos y, seguramente, el peor Tarzán de la historia) y Paula Patton, manteniendo una relación interracial -sería más propio decir tensión sexual entre especies-; eso sí, sin solución, ni bestialismo. ¡Tranquilos, papás! Por otra parte, ¿cómo besaría un humano una boca plena de colmillos de jabalí? ¡Ah!, y Glenn Close sale en un cameo, ¡también -no podía ser menos- con los ojos brillando en verde fosforescente!

«WARCRAFT: THE BEGINNING»

EE.UU.-China- Canadá, 2016. Director: Duncan Jones. Intérpretes: Travis Fimmel, Paula Patton, Toby Kebbell, Dominic Cooper, Robert Kazinsky, Ben Foster.

Fantástico. 120 minutos.