«Súper sí, pero de héroe nada», nos asegura, nada más empezar la película, el protagonista de «Deadpool». Lo hace para marcar distancias con el resto de tipos vestidos con leotardos, nacidos de la cuadra Marvel
28 feb 2016 . Actualizado a las 05:00 h.«Súper sí, pero de héroe nada», nos asegura, nada más empezar la película, el protagonista de Deadpool. Lo hace para marcar distancias con el resto de tipos vestidos con leotardos, nacidos de la cuadra Marvel. Pero no lo consigue. Se dirige a la cámara, le habla al espectador, le cuenta chistes, se esfuerza en ser malhablado y cuanto más lo hace menos se sostiene su incorrección. Salirse de la familia Marvel es muy difícil y a Deadpool le viene grande competir de tú a tú con el genuino Hellboy de Guillermo Del Toro, encarnado por el gran cromañón Ron Perlman. Desde Vietnam y la contracultura, a los correctos superhéroes les aparecieron tipos respondones a puñados. Y lo del súper-antihéroe a lo Guardianes de la Galaxia ya aburre tanto como lo del héroe integral.
Se supone que a Deadpool no le interesa salvar a la humanidad, y que lo único que persigue es vengarse y recuperar a su chica. Desfigurado por un experimento genético, vestido como un Spiderman de segunda moviéndose en taxi, bailando rap, el hombre que regenera cualquier herida tiene el mismo motor que todos los demás locos de los poderes: liarse a mamporros con un malvado torturador sin categoría y con una rubicunda macarra que le espeta: «¿Por qué no maduras y te unes a los X-Men?». ¡Eso mismo pensamos nosotros! Ryan Reynolds ya había aparecido como Deadpool en una entrega de La Patrulla X, cómo se les llamaba en nuestra juventud.
Lo mejor: el montaje en flashback de los encuentros sexuales entre Deadpool y la muy extraterrestre lagarta de V -y sosa esposa de Damian Lewis en Homeland-, juguetona Morena Baccarin que añade un guiño guarro tipo hermanos Farrelly.
En fin, buen rollo, pero te acabas aburriendo como con las demás películas de mutantes hijos de Stan Lee, ese viejo megalómano empeñado en hacer un cameo en los filmes Marvel. Aquí sale de speaker en un club de strip tease, prometiendo maravillas. Pero ya lo hemos visto todo, Stan.