En 1955 Truman Capote viajó en plena Guerra Fría con una compañía norteamericana que representó Porgy and Bess en la URSS. El reportaje resultante, una genialidad del detalle y el humor, tomó su título de un discurso de un mando soviético de Cultura: «Cuando retumban los cañones, las musas callan. Cuando los cañones guardan silencio, las musas hablan». El trabajo callado e invisible de muchas personas e instituciones es el que hace posible que Euterpe hable sobre nuestros escenarios. La posibilidad de que se suspendiesen los conciertos ya programados de la Temporada Lírica resuena como un cañonazo que, como todos los cañonazos, tendría consecuencias funestas para todos los que deseamos escuchar, como único ruido, la ovación que cierra un concierto.