La gran noche de Raphael

Álex de la Iglesia, que ya manifestó con anterioridad su admiración por este artista, consigue por fin ficharle para su última película


«Qué pasará, que misterio habrá, puede ser mi gran noche», cantaba Raphael allá por los años sesenta, en una canción que ha llegado a nuestros días -al igual que su intérprete- como una suerte de himno transgeneracional, bizarro y pegadizo, absolutamente reconocible y tarareable por todos.

Álex de la Iglesia, que ya manifestó con anterioridad su admiración por este artista (véase como adelanto Balada triste de trompeta), consigue por fin ficharle para su última película, un traje que, pese a tener las constantes de su cine (humor negro, sátira, reparto habitual de la casa, enloquecimiento progresivo de la trama, etcétera), parece hecho a medida del propio Raphael. Tras décadas alejado de la interpretación, el cantante demuestra que, sin ser un gran actor, pero dueño de un total conocimiento del sentido del espectáculo, y de un carisma en el que juega nuestro propio conocimiento de su figura pública, puede hacerse dueño de la función sin obstáculo alguno. Así, en una total vuelta de tuerca, transmuta en un alter ego de su propia persona - de nombre Alphonso-, un malo al más puro estilo Señor Maligno con su propio Mini-Yo (un Carlos Areces abrumado por la psoriasis), riéndose sanamente de su condición de estrella mediática con un aura de leyenda. Mi gran noche, en su recreación de la grabación de un especial de Nochevieja, se revela como una película colorida, frenética, con un montaje de ritmo desquiciado de clara referencia televisiva, con un reparto coral que oscila entre el estado de gracia y la mera corrección, y referencias desde Darth Vader a El guateque de Peter Sellers teñidas por un espíritu berlanguiano. Su propio exceso es a la vez virtud y defecto, ya que acaba engullendo a la propia película, que satura en su apabullante rapidez y sucesión de hechos delirantes que no encuentran un perfecto equilibro entre los gags más logrados y aquellos de relleno. Aún así, Álex de la Iglesia firma un entretenimiento alocado y caótico, que sin ser una genialidad consigue un propósito, la sátira hacia un medio (la televisión/telebasura, ya abordada en Muertos de risa), una sociedad (la española, política y religión incluidas), y, en general, hacia nosotros mismos. Y además, tiene a Raphael. «Yo soy aquel / digan lo que digan».

Ficha técnica

Mi gran noche. España, 2015. Director: Álex de la Iglesia.

Intérpretes: Raphael, Mario Casas, Terele Pávez, Pepón Nieto, Blanca Suárez, Hugo Silva, Carlos Areces, Carmen Machi, Santiago Segura, Carolina Bang.

Comedia. 100 min.

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