«Y tú no regresaste»

H. J. P. REDACCIÓN / LA VOZ

CULTURA

24 sep 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

A lo largo de los años la memoria ha ido ofreciendo herramientas decisivas para interpretar (¿comprender?, ¿no olvidar?) el holocausto nazi. No se sabe a ciencia cierta cómo trabaja la memoria, con qué combustible, motivación, mecanismos, objetivo, azares... Pero lo cierto es que no se puede pensar el presente -y mucho menos el futuro- sin la memoria. Hay veces que su labor es inmediata, en caliente, aunque sus resultados queden ocultos durante décadas en una maleta -véase Suite francesa, de Irène Némirovsky-. Y hay otras en que la memoria aflora muchos años después desde un íntimo rincón de la mente (o el alma) de quien debe recordar. Es el caso de la realizadora gala Marceline Loridan-Ivens (Épinal, 1928), que setenta años después de su confinamiento en el campo de Birkenau ha decidido narrar aquella dramática experiencia vital, aquel momento en que sus pasos se separaron para siempre de los de su padre, que murió (de ahí el título, Y tú no regresaste) en Auschwitz. La viuda del cineasta Joris Ivens -su amor tiene un papel decisivo en el relato- se reconoció por fin preparada para afrontar aquella pérdida y de tal constatación nace este libro, que es una especie de carta al padre, un diálogo que es un intento de mantener firme el espíritu vitalista que alienta su existencia y también la de afrontar la culpa y los episodios más oscuros que hubo de sufrir en el campo.