¿Pero para qué le tocas?

Tamara Montero
Tamara Montero CUATRO VERDADES

CULTURA

Era mejor dejarlo como estaba. Las heridas empezaban a cicatrizar. Pero no. Tienen que venir a tocarle. Seis años después, hay que remover todo otra vez. Es cruel. Sufrimos viendo como en sucesivas temporadas el castillo de naipes que eran se iba desmoronando. Poco a poco primero. En cascada después. Perdimos la fe en la raza audiovisual. Cada capítulo era una puñalada directa al corazón. Agonizaban en directo. Dolía. Dolía ver los estertores de aquellos muñecos rotos en nuestras pantallas. Hiro. Peter Petrelli. Claire. Burrows. Scofield. Sara. Hasta que al final, la compasión se impuso. Y descansaban para siempre. Empezaban a ser solo un recuerdo. Una pequeña punzada cuando escuchábamos su nombre. Una espinita que apenas hacía daño ya. Empezábamos a superarlo. Pero no. Tienen que venir a tocarle. Seis años después, hay que remover todo otra vez. Vuelven. Heroes. Prison Break. No han entendido nada. No hay animadora que pueda salvar el mundo. No hay animadora que pueda salvar la serie. Hay algún gazapo en los planos tatuados. Las segundas partes, mejor ahorrárselas. Porque pueden dejar buen sabor de boca al principio. Devolvernos a aquel instante en el que fuimos felices. Pero el pozo de rencores sigue ahí. Y siempre se desborda. No hay que ser héroes. No hay que intentar fugarse. Déjenlos descansar. Déjennos descansar.