«Capricho de la reina»

nelson rivera prato

CULTURA

Juan Echenoz. Traducción de Javier Albiñana. Editorial Anagrama. 112 páginas. 12,90 euros

08 jul 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Si hay una poética en Jean Echenoz, esa es la duda del mundo. No hay en las numerosas, breves y brillantes novelas suyas -especialmente Cherokee, Correr, Relámpagos (dedicada a Nikola Tesla), 14 y otras- respuestas a la exigencia de vivir. Su universo ficcional es un campo de incertidumbres.

Capricho de la reina reúne siete piezas breves: a unas cabe llamarlas relatos, en tanto que cierran con un desenlace. Otras operan como pruebas en terreno de las facultades de observar y narrar. Una, titulada Babilonia, avanza con modos propios del ensayo.

Un ejemplo: inaugura el libro una pieza magistral dedicada a Horatio Nelson, el guerrero británico. Acaba de vencer en la batalla de Copenhague. En una mansión decenas de invitados le reciben con admiración. A medida que la historia recapitula sus acciones militares, el Almirante se vuelve frágil, vulnerable, vacilante. El héroe disminuye y se disloca, hasta su muerte en Trafalgar. La gloria militar se humaniza. Incluso las batallas ganadas tienen consecuencias.

Imprescindible añadir el gozo que produce leer la prosa Echenoz: la elegancia con que arma una escena con un puñado de palabras, el preciso talento con que logra levantar en la imaginación del lector, espacios tan peculiares como un pequeño submarino deslizándose en el fondo del mar.

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