Comparaciones odiosas

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto EL QUID

CULTURA

09 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Qué ironía, en el país de la otra Galitzia -aunque esta región se encuentre en el sureste y Szczecin en el noroeste, casi lindando con Alemania- recurrieron a un arquitecto gallego y ahora tienen un edificio premiado con el Mies van der Rohe, uniendo su nombre (y el de la ciudad) a los de anteriores galardonados: Alvaro Siza, Norman Foster, Peter Zumthor, Rafael Moneo, Zaha Hadid, Rem Koolhaas... Casi nada. Mientras, en esta Galicia fuimos a buscar a un norteamericano de mucha teoría y poca práctica -pero eso sí, de Nueva York, ¡qué cosmopolita!-, y ahí tenemos ese engendro de cuyo nombre no quiero acordarme pero que no puedo evitar contemplar cuando recorro la AP-9, que, como los volúmenes del Gaiás, todavía seguimos pagando (y lo que nos queda).

La Filarmónica proyectada por Alberto Veiga y Fabrizio Barozzi se levanta en el mismo emplazamiento de la sala de conciertos histórica, un bello edificio neoclásico destruido por las bombas hace tres cuartos de siglo. Aquí echaron abajo un monte -y no había guerra- para reconstruirlo de nuevo con carísima losa de granito brasileño; las comparaciones son odiosas, pero yo solo puedo envidiar al país de la Galicia con ?tz?.