La caja o estuche muestra el rostro de una niña con los ojos cerrados que guarda en su interior un libro de artista y un estudio de Rafael Argullol
18 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.«El arte es absolutamente salvaje, no tiene compasión ninguna y esto me fascina». Lo afirmó ayer el escultor Jaume Plensa en la presentación de su libro-escultura 58, un rostro de una niña con los ojos cerrados que guarda en su interior un libro de artista y un estudio de Rafael Argullol. «Es un libro que nació como un sueño y está formado de sueños», explicó Plensa, Premio Velázquez y Nacional de Artes Plásticas, reconocido precisamente por las enormes cabezas de niña con los ojos cerrados y las grandes creaciones formadas por letras y números en espacios públicos de distintos países.
La obra, editada por Artika, lleva el título de 58, porque nació hace dos años cuando cumplió esa edad. La escultura blanca se puede exhibir abierta o cerrada. En realidad, se trata de una caja o estuche de unas dimensiones de 32 por 50 centímetros, en edición limitada de 998 ejemplares en numeración árabe y otros 200 en numeración romana, firmados todos por el artista y realizada en poliuretano con acabado en mineral blanco pulido. Su peso es de 14 kilos.
«Todos los retratos -explica el artista- siempre los hago con los ojos cerrados, porque estoy intentando pasar este mensaje de que toda la gente, cada ser humano, tiene una belleza interior oculta, que a veces ni él mismo se da cuenta. Yo reivindico esta belleza para que la comparta con los demás».
Espejo y sueño
Le gustaría a Plensa que sus retratos fueran como un espejo para que el otro que mira pruebe a cerrarlos y el sueño vuelva a ser una parte fundamental de nuestra vida y podamos así interiorizarla y compartirla. El sueño es para el artista es que esta caja sea la botella donde un día alguien pueda encontrar un mensaje y la cara de la niña le pareció muy adecuada por su pureza y suavidad. También era importante que fuera un poco abstracta y que interactuase con lo haya alrededor, en una especie de juego, que la persona que la reciba tenga que encontrar la luz adecuada, abrir la caja correctamente y sacar los libros. «La belleza es un lugar donde encontrarnos todos», concluye Plensa.