Cuatro semanas y cuarenta mil copias vendidas, disco de platino para «Huyendo conmigo de mí», el trabajo con el que el hombre de la visera y las patillas vuelve a llenar pabellones hasta la bandera
05 dic 2014 . Actualizado a las 15:48 h.Hace tiempo que el señor Cabrales dio con la fórmula adecuada para convertir cuanto graba en oro. En platino, mejor dicho, puesto que Huyendo Conmigo de Mí, su sexto disco de estudio, ha rebasado en cuatro semanas la barrera de las 40.000 copias vendidas. De las trece fechas que componen este primer tramo de la correspondiente gira, sus Fitipaldis han agotado entradas en nueve, incluyendo dos descargas consecutivas en el antiguo pabellón de deportes de la Comunidad de Madrid, hoy patrocinado por una entidad bancaria, cambio cutre pero untado que bien podría proporcionarle a nuestro hombre argumentos para un par de temas.
Las tres placas que la banda ha encadenado desde la incorporación de Carlos Raya -quién iba a sospechar entonces que bajo las guedellas de permanente que este tipo abaneaba en los 80 como guitarra de Sangre Azul se ocultaba un verdadero genio- han alcanzado el número 1 en las listas de ventas, lo cual habla claro de su peculiar asociación de talentos. Con estos panes bajo el brazo retorna Fito, que para rizar el rizo acaba de ser padre otra vez, a Galicia. Mañana, en el Multiusos Fontes do Sar, junto a una de las revelaciones del rock estatal crapulesco y cachondo: Los Zigarros, que no por casualidad cuentan con Raya como productor.
Qué más se puede decir de un hombre que parece incapaz de hacer nada mal. Se le achaca acomodamiento, falta de riesgo y un grado de mimetismo que haría de sus últimos trabajos otras tantas caras de un mismo y continuo disco. Tal vez, pero el bilbaíno suda honestidad. A diferencia de muchos otros ni anda dándole lecciones a nadie ni perdonando vidas. Es un tipo que sabe cantar y tocar la guitarra, nos cuenta sus historias y nunca ha ido de otra cosa. Muy de agradecer. Mucho.