La novela y la historieta son los medios por los que habitualmente Neil Gaiman (Portchester, Inglaterra, 1960) canaliza sus personalísimos relatos. La novela gráfica parece, pues, un buen formato al que trasladar su obra El libro del cementerio, cuyo primer volumen aparece ahora en español. Un equipo de ilustradores -Kevin Nowlan, Tony Harris, Scott Hampton, Galen Showman, Jill Thompson y Stephen B. Scott- coordinados por P. Craig Russell, que también aporta sus dibujos, traduce en imágenes la fantasía espectral nacida de la imaginación de Gaiman. El libro se abre con una escena horrorosa: un asesino ha dado muerte a tres miembros de una misma familia cuando repara en que le falta alguien, un bebé. Pero el pequeño, ajeno al drama, ha escapado por una ventana y se refugia en un cementerio cercano, donde los muertos lo tomarán a su cuidado y protegerán, siempre y cuando no salga de los límites del camposanto. Comienza así la educación muy poco convencional de Nadie Owens, que así se llama el protagonista, que se relaciona con fantasmas de todas las épocas.