El premio nobel, referente e inspiración literarios, fallece en México
18 abr 2014 . Actualizado a las 15:57 h.El escritor Gabriel García Márquez, autor de una de las obras más originales de la historia de la literatura contemporánea y referente para varias generaciones de lectores y autores, falleció ayer a los 87 años en su casa de México, donde llevaba afincado varias décadas. Había recibido el alta el pasado día 8 después de permanecer varios días ingresado a causa de una neumonía, pero su regreso al hogar no había disipado la preocupación por su precaria salud, que su familia había calificado de «muy frágil». Ayer mismo su médico se había referido a su condición como «muy delicada para su edad».
Apenas unas horas más tarde llegó la confirmación del fallecimiento, que desató una inmediata reacción de luto a escala global, acorde a la popularidad de la que disfrutaba el autor de Cien años de soledad y el mágico mundo de Macondo. El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, resumió el pesar del país por uno de sus ciudadanos más célebres: «Mil años de soledad y tristeza por la muerte del más grande colombiano de todos los tiempos. Solidaridad y condolencias a la Gaba y familia». El embajador colombiano en México, José Gabriel Ortiz, declaró a El Espectador que García Márquez padecía «una enfermedad terminal compleja». Unas fuentes apuntan a que se le había reactivado el cáncer de hace 15 años, otras a que había contraído alzhéimer, dolencia que afectó también a su madre. Su amigo Plinio Apuleyo Mendoza afirmó que «no reconocía a sus amigos por su voz».
Salud deteriorada
Ya en los últimos años la salud del escritor había sido objeto de preocupación y también de especulaciones. En 1999 se le diagnosticó un cáncer linfático y, a pesar de que se consideró que había superado la enfermedad en tan solo tres meses, sus apariciones públicas se comenzaron a espaciar hasta prácticamente desaparecer dela vida social y literaria, salvo algún homenaje o conmemoración señalada. En el 2002 apareció el que iba a ser el primer tomo de una serie de memorias, Vivir para contarla, pero a ese volumen le sucedió el silencio memorialístico, lo que alimentó las especulaciones en torno al alzhéimer.
A finales de marzo ingresó en el hospital. Las causas, una deshidratación e infecciones pulmonar y de las vías urinarias. Pero respondió bien al tratamiento antibiótico -manteniendo siempre el buen humor- y después de ocho días de hospitalización recibió el alta y pudo regresar a su casa en ambulancia, aunque también se trasladaron a su domicilio equipo médico, tanques de oxígeno y una cama especial. Pese a los cuidados paliativos que recibió su salud se deterioró todavía más, y finalmente falleció. En abril, el mes de Cervantes y Shakespeare, el mes más cruel.