El payaso al que llaman maestro

Michel Dallaire inició el Circo del Sol, tiene una escuela de «clowns» en Francia, y Galicia es el único lugar de España al que acude cada año para dar clase


A coruña / La voz

Es un payaso. Asume que lo traten como a un maestro en países como Alemania, Canadá, España o Francia, pero «lo que me gusta es que me llamen Michel». Mueve su alta delgadez por el escenario del centro cultural Ágora como si flotara. Doce alumnos, casi todos descalzos, aprenden a moverse o a estar inmóviles, a cantar sin que su cabeza baile y a expresar sus sentimientos. Michel Dallaire, que pasa por un personaje de Dickens, los mira, les sugiere, les corrige. Al acabar, todos le aplauden.

Carlos Sante, de la asociación cultural Manicómicos, explica: «Este es el cuarto año que Michel viene a Galicia a impartir formación en clown en un nivel bastante avanzado». La iniciativa forma parte de un programa de formación puesto en marcha por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de A Coruña y Manicómicos: «Le hemos llamado Hangar Manicómico porque es una colaboración con el Hangar des Mines que es una escuela que Michel tiene en Francia desde hace 20 años».

Sobre las formas de provocar la risa de los franceses, Dallaire sostiene que «no se van a reír de lo mismo que los españoles, tampoco los alemanes; el clown siempre va a encontrar la risa en cosas universales que funcionan en todo el mundo. Un buen número va a funcionar en todas partes».

Sorprender es el primer objetivo y por ello «el clown tiene que aprender a desarrollar diferentes tipos de humor; lo que hace ser al payaso es su versión naíf, ingenua del mundo en el que vive. ¡No significa que no sea inteligente! Es muy inteligente», enfatiza.

Dallaire, que en España dirige los espectáculos de calle del grupo catalán Los Galindos, afirma que los payasos existen «desde que nació el ser humano». Y evoca que los primeros eran «los payasos de las tribus donde el poder estaba dividido entre el jefe, los hechiceros, que explicaban la visión del mundo que nadie entendía, y el payaso, que era el mediador entre el poder y el hechicero». Entonces los tres tenían igual poder, pero «ahora el poder es de las finanzas, del dinero, incluso los políticos no tienen poder».

Acerca del sueldo de los payasos responde a la gallega: «Depende». Luego razona que «uno puede ser rico haciendo el payaso. Yo vivo bien de esto, es mi trabajo, lo llevo haciendo mucho tiempo y no voy a venderme por conseguir más dinero sino por hacer bien mi trabajo».

Hacer espectáculos de lo absurdo, que es su especialidad, en un mundo con tantos absurdos, parece difícil, pero «cuando a la gente le va mal para el payaso hay mucho trabajo; cuando a la sociedad le va bien hay poco trabajo».

Por enésima vez explica pacientemente que «estuve solo en el primer equipo del Circo del Sol, no era la compañía, sino del grupo que hacía la idea artísticas, que eran muy buenas», apunta, riéndose; y concluye, con otra ironía de aire gallego: «Sí, podría ser muy rico, pero hice otros proyectos».

«Uno puede ser rico haciendo el payaso. Yo vivo bien de esto y no voy a venderme»

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