El libro español se desangra en Internet

El director de la Real Academia, José Manuel Blecua, denuncia que hay 200.000 títulos «flotando por el aire» que se pueden piratear sin control

Blecua, durante su intervención en el sexto Congreso Internacional de la Lengua Española, en la ciudad de Panamá, junto al director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, y el príncipe de Asturias.
Blecua, durante su intervención en el sexto Congreso Internacional de la Lengua Española, en la ciudad de Panamá, junto al director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, y el príncipe de Asturias.

Redacción / La Voz

Una buena medida de la salud de un idioma es su número de hablantes, y el español en eso anda bien provisto, ya que ronda los 500 millones de usuarios. Le sigue a cierta distancia como indicador del grado de implantación de esa lengua el pulso de su sector editorial, que en su caso saca a la calle a uno y otro lado del Atlántico alrededor de 270.000 títulos al año. Sin embargo, la fortaleza de esta industria está en serio riesgo desde que Internet se ha conformado como plataforma de descargas ilegales habitual, y son muy pocos los lectores que asumen que deben pagar por unos derechos comerciales y de autor, lo que provoca un daño que va camino de afectar tan drásticamente como ya ocurre en el mercado del disco y el del cine.

Aprovechando el excelente marco del sexto Congreso Internacional de la Lengua Española, que se celebra en la ciudad de Panamá, alertaba de estos peligros el director de la RAE (Real Academia Española), José Manuel Blecua, que denunció que «el español tiene 200.000 títulos flotando por el aire que se pueden bajar pirateados sin ningún tipo de control. Están por el aire gratis y se pueden robar», lamentó. Admite que es un problema nuevo -«que las industrias editoriales y del libro en general no tenían hace cinco años» y que todo el mundo está tratando de idear fórmulas que protejan «los derechos de autor y la industria». Blecua explicó que, precisamente, el diccionario de la RAE es «de las cosas más pirateadas en el mundo».

El congreso -que reúne desde el pasado domingo a unos 200 escritores, lingüistas, editores y expertos en torno al libro, su futuro, sus desafíos frente a Internet, su historia- abordará los retos planteados por el vertiginoso desarrollo de los medios audiovisuales y la propia Red, que focalizan la atención de niños y jóvenes, quienes cada vez más dejan de lado al libro. Blecua se mostró en cualquier caso optimista y descartó que el libro muera, aunque sí reconoció que podría ser que cambie «la estructura del soporte y haya otro tipo de lo que llamamos libro, podría ser digital o podría incluso ser de otra manera en el futuro. Pero es muy difícil predecir sobre asuntos tecnológicos de tanta complejidad», concedió. Un ejemplo clarificador de la tendencia digital, añadió, es el diccionario de la RAE, que supera ya el millón de consultas -el pasado septiembre registró 42 millones de entradas.

Vargas Llosa

También el premio nobel peruano Mario Vargas Llosa incidió en el asunto y quiso mostrarse esperanzado de que el libro en papel no va a desaparecer y de que pueda coexistir con su versión digital. Vargas Llosa estima que, cuando se habla de libros, el soporte no es un cuestión baladí: «Estoy convencido de que la literatura que se escribiría exclusivamente para las pantallas sería mucho más superficial, de puro entretenimiento, conformista», explicó el autor de la novela Pantaleón y las visitadoras a la agencia DPA para insistir en que «el espíritu crítico, que ha sido algo que ha resultado sobre todo de las ideas contenidas en los libros de papel, podría empobrecerse extraordinariamente -advirtió- si las pantallas acabaran por enterrar a los libros impresos».

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