El fotógrafo alemán inauguró «Paisaje escindido» en el Kiosco Alfonso
27 sep 2013 . Actualizado a las 07:00 h.La niebla y los reflejos definen su obra fotográfica, dominada por el paisaje. Una niña intentaba colarse anoche entre el ramaje de la imagen de uno de sus realistas paisajes. Axel Hütte (Essen, Alemania, 1951) mostraba su enorme afabilidad, excusaba su falta de dominio del español y sorprendía a todos los que asistían, en el Kiosco Alfonso de A Coruña, a la inauguración de su exposición Paisaje escindido. Y es que cuando llegó su turno para dirigirse al público, el artista dijo, en perfecto gallego, que estaba encantado de estar en la ciudad, «de ver como o outono trae a néboa e a choiva». El resto de lo que tenía que decir este artista formado en la Escuela de Dusseldorf estaba colgado en las 24 obras que ocupan la sala y algunos visitantes ya se habían parado, en silencio, para contemplarlas y sorprenderse ante el trabajo de este artista.
Todas son imágenes de gran formato tomadas en diversos lugares del mundo, desde Alemania a Estados Unidos, pasando por el norte de Portugal, España o Ecuador.
Uno de los carteles de la muestra anima al visitante a «activar la imaginación» para mirar unas imágenes donde «un abismo horizontal difumina el paisaje». Y es que las fotografías de Hütte «invitan a adentrarse en esos lugares», apuntaba la concejala de Cultura del Ayuntamiento de A Coruña, Ana Fernández.
La importancia de la mirada
También destacaba que «el artista se ha mimetizado con este espacio» y cómo «la niebla, lo real y siempre lo transitorio» era lo que más le había sorprendido de las obras expuestas.
El comisario de la exposición, David Barro, destacó en su intervención que el trabajo del artista alemán son «obras en las que importa la mirada». Sobre la exposición de Hütte, que ya expuso en el Centro de Arte Reina Sofía, Barro detalló que se trataba de una revisión «y muestra diversos momentos de su obra» que los organizadores han ido relacionando.
La muestra, explicó el comisario, arranca con una fotografía del artista que está hecha por su amigo Thomas Ruff, que caracteriza toda exposición. Así lo explica Barro en un texto recogido en el catálogo de la exposición: «Uno de sus cristales genera un brillo que actúa a modo de mancha blanca, incómoda, como si se tratase de una revelación. El otro permanece oscuro y semeja hundirse hasta el punto de ahogar el paisaje de la cara, que permanece oculto, como si una cortina de niebla en la noche agotara nuestro campo de visión».
También aludió Barro a la relación entre la fotografía de Hütte y la pintura, algo sobre lo que el artista decía a este diario que «las dos son aproximaciones artísticas y reflejan la realidad. Ambas son subjetivas y no pueden explicarse completamente». Esto último era algo que apuntaban algunos de los asistentes mientras recorrían la exposición.