Bradley Cooper y su giro copernicano

SARA BRITO

CULTURA

El actor madura en «Cruce de caminos», dirigida por Derek Cianfrance y en la que trabaja con Ryan Gosling

06 sep 2013 . Actualizado a las 13:45 h.

Las últimas decisiones en la carrera de Bradley Cooper parecen confirmar la senda de alejamiento del actor del personaje icónico del cine gamberro made in Hollywood (la trilogía Resacón en las Vegas) que lo llevó al estrellato. Desde El lado bueno de las cosas (2012), por cuyo papel estuvo nominado al Óscar, Bradley Cooper muestra predilección por trabajar con directores con una mirada más personal y por producciones independientes que le ofrecen personajes con psicologías más enmarañadas. Es el caso del Avery, de Cruce de caminos (The Place Beyond the Pines). «Desde luego, este ha sido el papel más complejo al que me he enfrentado y su complejidad reside en su ambigüedad, en que es un personaje que quiere deshacerse de su identidad, alejarse de donde viene y lo que le ha ocurrido en la vida», explica.

Bradley Cooper estuvo esta semana en Madrid para promocionar la película, que se estrena hoy y en la que comparte reparto con Ryan Gosling, Eva Mendes o Ray Liotta, bajo la dirección de Derek Cianfrance (Blue Valentine). «Quise conocer a Ryan porque lo admiro mucho, y él fue el que me presentó a Derek. Para mí ha sido un regalo poder compartir reparto con gente a la que admiro. Esta película me ha dado más confianza en mí mismo», admite.

La cinta tiene la épica de cierto cine americano, como el que puede hacer Eastwood: hombres atormentados, el peso del destino, las reverberaciones de las decisiones del pasado en el presente, la relación entre padres e hijos. «Tiene algo del cine de David Lean o Terrence Malick también. La relación del hombre y el paisaje, la familia, la preferencia por tomas largas, grandes temas, el peso del tiempo», apunta el propio Bradley Cooper. «Si algo he aprendido es que los recuerdos no se deben dejar enterrados».

La película es un drama criminal en tres actos que comprende las vidas de tres hombres marcados por el vínculo inquebrantable entre padres e hijos a través del tiempo, y se ha convertido en uno de los éxitos independientes del año en EE. UU., recaudando hasta la fecha el doble del presupuesto de 15 millones del que partió el director.

«La preparación de la película ha sido una inmersión. A Derek le gusta ser muy realista al preparar las escenas y eso ayuda a construir al personaje. En la secuencia en que estoy hospitalizado, me tuvo 17 horas acostado en bata y tenía que mear en la palangana que tenía junto a la camilla», se ríe Bradley Cooper.