«Se puede estar comprometido con las causas más abominables»

La Voz

CULTURA

«Las profecías apocalípticas son peligrosas. Cuando surgieron las plumas estilográficas muchos desconfiaron de ellas», alega. El autor de Plenilunio no está atacado por la tecnofobia. «No estoy en contra del e-book. Es como si estuviera en contra del telégrafo», dijo con sorna. Al papiro le sucedió el pergamino, al pergamino el libro, que vino de la mano de la imprenta, y esta probablemente se extinga con el archivo digital, apuntó. Pero, a juicio del escritor, el libro en papel puede coexistir con el electrónico. Él mismo utiliza los dos medios, y se aprovecha de las cualidades de cada uno.

A Muñoz Molina le produce un poco de grima la palabra intelectual, un término empleado por el jurado del Príncipe de Asturias para subrayar su trayectoria. Él profiere llamarse «hombre de letras». Con el vocablo comprometido le ocurre algo parecido, le pone en alerta: «Se puede estar comprometido con las causas más abominables. El nazismo exigía un arte enfático y una literatura palabrera».

Su filosofía es que los premios literarios tienen algo de aleatorio; otros escritores son igual de merecedores del Príncipe de las Letras. Y subraya que estas distinciones poseen algo de justicia reparadora. «En 1980 le dieron el Cervantes a Juan Carlos Onetti. El premio sirvió a Onetti y a su mujer para que tuvieran una vida más tranquila», sostuvo.

Hablando de la situación actual, a Muñoz Molina le obsesionan los pasos atrás en lo social. «Me preocupa que nos olvidemos de lo que hemos perdido», concluye.