26 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
John Maxwell Coetzee escribe varios cientos de años por delante de los otros autores. Es una maravilla haber sido contemporáneo suyo. Es lo que se llama un clásico vivo. También en su último libro. Verano sería la tercera parte de sus supuestas memorias. Coetzee experimenta con la verdad y, otra vez, nos deja con la boca abierta por el punto de vista. Se supone que el escritor está muerto y que un biógrafo entrevista a cuatro mujeres que fueron importantes en una época de su vida. El libro son las transcripciones de forense de sí mismo de esas entrevistas. Un genio que hasta cuando aplica la lupa sobre su ombligo provoca un incendio.