La lección aprendida por los organizadores tras la experiencia vivida en la segunda edición de la Gala contra el Cáncer, con el pueblo y sus accesos colapsados, y las condiciones atmosféricas adversas a lo largo del día y la noche de ayer, contribuyeron a que la afluencia de público transcurriese con normalidad en las horas previas y durante el evento. El dispositivo de seguridad y emergencias -integrado por doscientas personas entre Guardia Civil, Policía Local, bomberos, Protección Civil, Cruz Roja y seguridad privada- se mostró efectivo con las medidas adoptadas desde primeras horas, a partir de las seis de la tarde, con los cortes de tráfico en algunas áreas y la fluida distribución del tráfico hacia las diferentes zonas de aparcamientos habilitadas -un total de 200.000 metros cuadrados-. Por otra parte, y al contrario de lo ocurrido en la anterior edición de la gala, la fluidez del tráfico a la salida del peaje en la autopista del Atlántico fue la tónica dominante en las horas previas al comienzo del festival. Tal como estaba previsto por los organizadores, tres cabinas estuvieron operativas, agilizando así la salida y el acceso a la localidad. Un puesto avanzado de videovigilancia, de la Axencia Galega de Emerxencias (Axega), controló desde una unidad móvil el buen desarrollo de la gala contra el cáncer.