«Sucede muchas veces que nuestro sonido es producto de un error»

CULTURA

Yo La Tengo visitan Santiago con un nuevo disco, «Popular Songs», diez años después de su concierto en el Monte do Gozo

15 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Pocos grupos cuelgan el cartel de completo meses antes de sus conciertos. Yo La Tengo es una de esas bandas: las entradas para su actuación en Santiago (Sala Capitol; mañana martes, 21.00 horas) se agotaron en dos días. En este hecho tiene mucho que ver el buen recuerdo de su paso por la ciudad en el 2000 y la reciente publicación de Popular Songs, un álbum en el que imprimen su particular sonido a su cóctel de influencias, un proceso natural, según el bajista James McNew, que completa el trío junto a Ira Kaplan y Georgia Hubley.

-¿Cómo asumen todas esas influencias y al mismo tiempo hacen que suene, de forma inconfundible, a Yo La Tengo?

-Pues no lo sé. Nos gusta todo tipo de música y desde que éramos niños no hemos dejado nunca de escuchar discos. Y no solo eso: las bandas que nos gustan y en las que nos inspiramos son artistas que a su vez escuchan mucha música, así que todo esto no deja de ser una combinación de influencias que nunca se acaba. En cuanto a nuestro sonido, creo que se debe a que nunca nos sale exactamente igual al original. De todas las veces que intento tocar como otro lo haría, el 99% de las veces es un completo fracaso. Sucede muchas veces que nuestro sonido es producto de un error.

-Ese eclecticismo también queda patente en su gusto por las versiones, numerosas y variadas. ¿Tienen alguna especial para este concierto?

-Bueno, eso nunca se lo diría. Sí, nos encanta hacer versiones, nos divertimos mucho.

-Son especialmente curiosas las que hacen en la emisora de radio WMFU, a petición de los oyentes. ¿Son un reto especial?

-Lo hacemos cada año. Está muy bien, porque ni ensayamos ni practicamos antes. Y, como es en directo, todo se improvisa. Muchas de las canciones nos salen fatal, pero no nos importa: es una emisora de radio que no recibe publicidad ni ayudas, se sustenta solo con donaciones de sus oyentes, entre los que nos contamos, así que estamos encantados de ayudar. La mayoría de los oyentes saben mucho de música y nos piden canciones muy chulas, lo cual facilita mucho las cosas, porque ya las conocemos, incluso las de grupos raros. Pero cuando piden canciones ridículas es mucho más divertido, tiene un punto de comedia que hace que lo pasemos realmente bien.

-En sus discos cada vez incluyen canciones más largas y atmosféricas.

-Es algo que nos resulta muy natural, para nosotros no son diferentes de las demás canciones de nuestro repertorio. No decimos «vamos a tocar durante 18 minutos sin parar». Recuerdo que cuando era pequeño escuchaba música en la radio con mi padre y sentía una gran curiosidad por cómo las canciones iban bajando de volumen antes de terminar. Entonces preguntaba: «Papá, ¿eso es de la canción o lo hace el disyóquey?». Y me respondía que era cosa de la emisora. Me gustaba imaginar que todas esas canciones pop de los sesenta, de la Motown o de los Beatles, sonaban dos minutos y treinta segundos antes de que las cortaran, pero que en algún lugar los músicos seguían tocando otros veinte o treinta minutos. Y quizá lo hicieran.