La partitura del Gremio D'Empresaris de Cinemes de Catalunya no entra desafinada, y en principio la futura ley del Gobierno Montilla parece más pensada contra el cine como espectáculo (que lo es) que a favor del cine catalán (que existe, es necesario y necesita protección). Hablamos de una comunidad con el 20% de pantallas del parque español (casi 800), cuyo sector exhibidor carece de las ventajas del gremio productor, acostumbrado (como casi todos los de su oficio) a llamar a las puertas de la Generalitat para unas subvenciones que a ellos se les niegan. Incomprensible. Sueltan pasta a la producción y a la promoción, mientras pasan de la exhibición, básica para acercar una película a su público natural, el catalán. Para eso está bien que les ofrezcan la posibilidad de verlo en su lengua, mejor subtitulado que doblado, esa es otra? Imponiendo cuotas, vamos fatal. ¿Por qué no subvencionar al exhibidor para que muestre una película que sí ha sido subvencionada? Tampoco les falta razón cuando piden a la Generalitat que comiencen por sensibilizar al público para ver cine catalán (y en catalán).