Los argentinos ofrecerán ocho espectáculos en Galicia dentro de su nueva gira, titulada «Los premios Mastropiero» y que parodia galas como la de los Oscar
14 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En 1965 un grupo de universitarios de Buenos Aires presentaron un espectáculo de música y humor. Eran unos aficionados que ante el éxito logrado decidieron continuar en el escenario hasta hoy. Más de cuatro decenios después, Les Luthiers llegan a Galicia con unas previsiones que ni Bruce Springsteen: ofrecerán ocho espectáculos en dos semanas -del 18 al 21 de marzo en el Coliseo de A Coruña, y del 25 al 28 en el Centro Cultural Caixanova de Vigo, donde ya están agotadas las entradas-. Bajo el título general de Los premios Mastropiero , los gallegos podrán reírse con números como El desdén de Desdémona o Los milagros de San Dádivo .
-¿Cómo se consiguen treinta años de éxitos en España?
-Resultó que había mucha gente que valoraba el humor inteligente. Tampoco es una gran hazaña, ya que hacemos el humor que más nos divierte y nos gusta a nosotros.
-En alguno de sus espectáculos se pueden rastrear relaciones artísticas con Galicia. Crearon, por ejemplo, una pieza inspirada en un poema del gallego Francisco Añón.
-Es cierto. El poema de marras pertenece efectivamente a Añón y relata una larga conversación, admirablemente construida, que mantiene un borracho frente a la pared de un solitario convento con su propio eco. Este recurso nos causó siempre mucha gracia y fue fuente de inspiración para la creación de una obra de Les Luthiers, El poeta y el eco del espectáculo Luthierías . En El poeta y el eco , un emisario de la Sociedad de Compositores de Viena parte en búsqueda del músico Helmut Bösengeist y lo encuentra refugiado en una solitaria cabaña de los Alpes. A lo largo de un chispeante diálogo entre el emisario (Marcos) y el músico (Daniel) nos enteramos de varias cosas: que Helmut abandonó Viena luego de haber fracasado como músico, que decidió vivir de incógnito el resto de su vida haciéndose pasar por un pastor de ovejas, y que el emisario ha venido tan solo a reclamar las cuotas atrasadas que Helmut debe a la Sociedad de Compositores.
-¿Qué pueden esperar los espectadores gallegos de esta gira que les trae?
-Es una parodia acerca de las ceremonias de entrega de premios para las artes y espectáculos, al estilo de los Oscar, Goya, etcétera. Dos conductores animan la ceremonia y presentan a los premiados. Es un pretexto para hilvanar los números musicales.
-¿Habrá algún instrumento nuevo en su espectáculo? Si es así, descríbanlo con detalle, por favor.
-En este espectáculo incluimos el instrumento informal alambique encantador, una creación de nuestro luthier Hugo Domínguez. El instrumento, que se asemeja a un gran alambique de aquellos utilizados por los alquimistas medievales, está dividido en tres secciones, y para su ejecución se necesita de tres músicos a la vez. La primera sección, la más aguda, consta de 11 copas de acrílico. Las copas poseen un reborde metálico, el cual, al ser frotado por los dedos del intérprete, genera una onda electrónica de timbre similar al de una copa de cristal. La segunda sección consta de ocho botellas de plástico a las que se les ha quitado el fondo y se las mantiene parcialmente sumergidas en unas cubetas de agua. Cuando las botellas son empujadas hacia abajo, el líquido que entra comprime el aire interior forzándolo a salir por el cuello del recipiente a través de unas lengüetas de acordeón. Al soltarlas, gracias a un mecanismo de válvulas y resortes, las botellas vuelven a su posición original. La tercera sección consta de otras cuatro botellas, las cuales generan las notas más graves.
-¿Hacer reír es lo más difícil de conseguir encima de un escenario?
-Sí, claro. Es difícil hacer un humorismo de calidad y sobre todo que sea eficaz, que divierta, que haga reír. La carcajada es como un orgasmo? y no se puede fingir.