Ocho de enero de 1968: el sello de música soul Stax publica (Sittin'on) the dock of the bay , que en pocas semanas se convierte en un número uno del que su coautor e intérprete, Otis Redding, jamás pudo disfrutar. El príncipe del soul había perdido la vida un mes antes en las frías aguas del lago Monona, en las afueras de Madison (Wisconsin), donde su avioneta cayó a tres kilómetros de su destino. Otis tenía 26 años, un gran presente y un futuro espléndido. Esa mañana aciaga del 10 de diciembre de 1967 le acompañaban cinco miembros de su grupo, los Bar-Kays: el saxofonista Phalon Jones, el batería Carl Cunningham, el guitarrista Jimmy King, el teclista Ronnie Caldwell y el trompetista Ben Cauley. Todos tenían dieciocho años. Solo sobrevivió Cauley. Unas semanas antes, Otis Redding había grabado el tema destinado a dar un giro a su carrera, en unas sesiones en los estudios situados en el cuartel general de Stax, el sello orgullo de la música negra, en Memphis, Tennessee. Sólida carrera Nacido en Dawson (Georgia), Redding había publicado ya siete álbumes desde 1964 y tenía ya una sólida carrera a sus espaldas, hecha de interpretaciones apasionadas, teatrales, construidas con su particular voz, que tan pronto se rompía en pedazos para alcanzar notas siderales como bajaba al tono de una confidencia. Pero (Sittin' on) the dock of the bay sonaba diferente, desde su comienzo -ese ruido de olas mezclado con un bajo y una guitarra acústica-, hasta su final -el silbido con una melodía de cierre-. Alguien habló de folk-soul al escuchar la canción. Un mes después de publicar el single, Stax reunió una decena de canciones para que acompañaran el tema en un álbum que se llamó The dock of the bay . El álbum, que se abre con el número uno póstumo de Otis Redding, reúne canciones que el cantante publicó en sus singles aparecidos durante 1967 ( I love you more than words can say , Let me come on home , The glory of love , I'm coming home to see about you ), entre los que figura además un dúo con Carla Thomas ( Tramp ). A pesar de su carácter fragmentario, el álbum ofrece una buena pista de la contribución a la música moderna de Otis Redding.