El Halloween más enxebre

Redacción digital

CULTURA

Celebración de Samaín en San Mateo | José Pardo

Galicia recupera el Samaín, la fiesta de las calabazas talladas La noche de difuntos consolida el interés por el modelo autóctono. En Galicia hay más calabazas huecas e iluminadas con velas que disfrazes de Darth Vader.

27 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Galicia recupera poco a poco casi todas sus costumbres celtas. Una de las últimas en llegar, hace dieciséis años, es la del Samaín, una vieja tradición que a punto estuvo de sucumbir ante un producto exportado por los norteamericanos: Halloween. En esta fiesta, en la que el miedo y los disfrazes aterradores son dos protagonistas indiscutibles, las calabazas toman la noche y celebran como nadie el inicio del día de difuntos. Su historia En el siglo V antes de Cristo, en la Irlanda de los Celtas, el 31 de octubre se celebraba el festival de Samhain que conmemoraba el final del verano y el inicio de un nuevo año. Al caer la noche, se celebraba la fiesta de los muertos, así que los espíritus salían y rondaban por toda la tierra. Para mantener a estos espíritus contentos y alejar los malos espíritus de sus hogares los celtas dejaban comida o dulces fuera de sus casas, una tradición que con el correr del tiempo se convirtió en lo que hoy se conoce como trick or treat (truco o trato), donde los niños van de casa en casa pidiendo dulces el 31 de Octubre. En el siglo IV después de Cristo, Roma trató de acabar con las tradiciones paganas, pero los celtas no podían dejar del todo sus costumbres, así que la iglesia cristiana les cambió el nombre de Samhain a All Hallow Eve, que significa Día de Todos los Santos. La fiesta arribó en Estados Unidos a mitad del siglo XIX, cuando los emigrantes irlandeses trasladaron el ritual druida al otro lado del Atlántico y hoy es prácticamente una fiesta de disfraces que ha cruzado el charco y también ha despuntado a Galicia. Noia, Catoira, Muxía,Sanxenxo, Quiroga y, sobre todo, Cedeira, han conseguido revitalizar esta fiesta en la que además de decorar las calabazas con caras aterradoras, se les incorporan palos como dientes y se las «abandona» en las calles de lugar para asustar a los viandantes. En Cedeira, auténtica capital del Samaín atlántico, se organiza cada año una exposición y un premio a la cabalaza mejor esculpida. Además se celebra una «procesión de ánimas», en la que los niños desfilan por las rúas disfrazados y portando luces como si fuesen la Santa Compaña. La fiesta, en esta ocasión, ya comienza el sábado 28 de octubre, a las cinco de la tarde, con un concurso-exposición de melones tallados que portan velas en su interior y que por la noche ofrecerán un aspecto terrorífico. Al mismo tiempo, los pequeños podrán sumergirse en el ambiente tétrico participando en un taller de maquillaje del que saldrán con las caras pintadas. De esa guisa desfilarán por las calles de Cedeira cuando se ponga el sol. El grupo de teatro Os Quinquilláns, de Santiago, colaborará activamente en la animación callejera. Los samaínes sólo salen una vez al año para celebrar la fiesta que lleva su nombre. Son muchos, los hay morenos, con gafas, guapos, con sombrero, con bigote, etcétera. Pero todos tienen una característica en común, son hermosas calabazas.