Dublín, la Europa joven

Isabel Alvite

CULTURA

Will Shilling

A pesar de su juventud, Irlanda no ha olvidado el pasado. Los habitantes de Dublín viven a tope su aire bohemio pero no olvidan el pasado. Hay cosas que no cambian y pasan de dejar la bici en casa y siguen como hace años, como siempre.

15 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Situada a orillas del río Liffey, Dublín es una espléndida ciudad monumental, pero es también una ciudad joven. De su aproximado millón y medio de habitantes, la mitad tienen menos de 25 años. Pero esa juventud no ha permitido que la capital de Irlanda haya olvidado su gusto por lo pasado. Dublín comenzó realmente como un emplazamiento comercial vikingo llamado Dubh Linn (estanque oscuro), que se mezcló pronto con un enclave céltico llamado Baile Átha Cliath (ciudad de Hurdle Ford), aún su nombre en gaélico. De aquella época sólo se han conservado las dos catedrales, parte del castillo y varias iglesias, de épocas anteriores al siglo XVII. En 1829 Daniel O'Connell fijó un papel limitado para los católicos en la administración de la ciudad y ésta se convirtió posteriormente en el lugar de nacimiento de la Liga Gaélica, que fomentó la formación de una conciencia nacional irlandesa, que prestaba atención a la lengua y cultura nativas. El largo conflicto por la independencia llegó a su punto decisivo cuando, durante la Semana Santa de 1916, se extendió por las calles una lucha abierta, levantamiento que se conmemora en multitud de monumentos en Dublín. Pero hoy en día, tras siglos de ocupación y penuria, Dublín se ha convertido en una ciudad de moda. Está plagada de bares, pubs, restaurantes, tiendas y la gente encuentra en ella los ambientes que quiere. No es que antes no los hubiera, es que ahora hay más y mejor.