Gustavo Helling: «Si hay algo que nos diferencia, son las réplicas arqueológicas»

Este argentino lleva casi 30 años en Galicia trabajando la plata en su taller de Soñeiro, en Sada

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Empezó a trabajar la plata guiado por su padre en su Argentina natal con solo 14 años. Estuvo de aprendiz con otro joyero hasta que en 1985 montó su propio taller en la Patagonia. Pero la vida, y un viaje frustrado por Europa, lo trajo a Galicia, concretamente a Soñeiro (Sada), donde hace ya 27 años que tiene propio negocio.

-En 1990 aterrizó en Galicia.

-Fue una de estas aventuras que uno se monta en la cabeza, y dice: «Bueno pues vamos allá». No era la idea quedarnos en Galicia para nada, el plan era seguir viajando. Vivíamos en la Patagonia, teníamos un taller en El Bolsón, allí nos llegaban varios clientes de Europa, uno de Madrid, otro de Berlín y otro de aquí. Como mi pareja es italiana, dijimos: «Vamos a dar una vuelta, estaremos un par de años o tres», y la idea era regresar. No salió como pensábamos. Cuando llegamos aquí, se me informa de que yo estaba de forma ilegal porque ya había vencido el permiso de turista, y en ese momento sale la primera ley de extranjería que nos da la oportunidad de legalizar la situación ya sea como autónomo o con un contrato de trabajo. Dijimos: «Vamos adelante y montemos el taller». Esto nos cogió en Sada, y ya nos quedamos.

-¿Por qué Galicia? ¿Les llamaba la atención?

-Porque nos habíamos informado de que había mucha platería, especialmente en Santiago, y entonces pensamos que era una oportunidad de hacer lo que queríamos, dar una vuelta o paseo de un par de años por Europa. Pero llegamos directamente aquí, no hubo otra parada intermedia. De Buenos Aires a Sada directamente.

-El viaje por Europa se frustró.

-Quedó en el aire, porque me encuentro en la situación de que mi esposa podía viajar pero yo no, por ser argentino. Además, Francia había estado apoyando la guerra de las Malvinas, por lo que no podía entrar de cualquier manera, necesitaba unos visados muy especiales, y se nos coartó nuestra posibilidad de viaje, lo que teníamos preparado al principio.

-Y entonces montan el taller.

-Sí, el mismo con el que continuamos ahora, solo que el taller ha crecido. Se ha incorporado maquinaria nueva y se ha pasado de 12 metros a casi 70 metros. Es una tienda taller en la que recibimos clientes particulares, que nos hacen encargos especiales, y además trabajamos con varias asociaciones y empresas.

-¿Solo trabajan con plata?

-Plata y oro. El oro lo trabajamos por encargo, pero la mayoría de nuestras colecciones están realizadas en plata.

-Principalmente complementos: pendientes, colgantes...

-Sí, pero también hacemos encargos, y en alguna ocasión hasta nos han pedido pequeños trofeos.

-¿Solo trabajan por encargo?

-No, no, tenemos varías líneas. Una de ellas es la de reproducciones. Esto surge porque en el año 1995 se rompió una arracada (pendiente de origen castreño) que estaba en el museo de Ourense, y entonces se enteraron de nuestro trabajo y nos pidieron hacer una reproducción para poder exponerla porque Patrimonio les obligaba a guardar esa pieza en la caja fuerte. A partir de ahí, la reproducción de piezas arqueológicas se convirtió en una de las líneas más importantes de nuestro trabajo. No solo de origen castreño, sino también algo de íbero, de romano...

-¿Por encargo o a propuesta suya?

-No, no. Siempre he hecho reproducciones, cuando trabajaba en la Patagonia ya las hacía, y cuando llego aquí y me encuentro con estas piezas en el museo se me ocurre que es una buena opción trabajar reproducciones de la joyería castreña, y me pongo en contacto con el museo de San Antón, de Pontevedra, de Ourense, que es quien me encarga la pieza. Ellos me ceden bibliografía, bastante información de joyería castreña, y en base a eso yo continúo con esa línea de joyería. Es un trabajo que de alguna manera nos diferencia del resto, porque no hay mucha gente haciendo reproducciones arqueológicas.

-¿El público reconoce este tipo de piezas?

-Sí, las identifica como reproducciones celtas, pero no el origen concreto. No sabe diferenciar si es íbero, castreño o celta bretón o celta irlandés. Una de las partes de mi trabajo, al ofrecer la reproducción, es informarles de qué origen tiene esa pieza, en qué escala está hecha, en qué museo está el original, en qué año fue encontrada... Una pequeña descripción de la pieza.

-Para no ser de aquí, maneja perfectamente la cultura celta, ¿no?

-Es obligado para cualquiera que viaje y le guste aprender dónde está informarse e involucrase con el lugar.

-El proceso es completamente artesanal. ¿Cada pieza requiere mucho tiempo?

-Hay procesos de producción que se pueden simplificar, y que hacen más sencilla la tarea, pero no deja de ser un taller artesano. Evidentemente yo no voy a competir contra Tous, pero el cliente sabe que la mano de obra es diferente a la de una gran empresa. El cliente sabe que la pieza no es de cinco euros, sino bastante más cara, pero el que compra artesanía sabe lo que está comprando. Antes era más complicado, pero ahora el tiempo ha puesto las cosas en su sitio de alguna manera y el cliente empieza a saber diferenciar lo que es un trabajo artesano y lo que es un trabajo industrial. Aunque nos siguen vendiendo con la palabra artesanía cosas que no lo son.

-Hay más líneas además de las reproducciones.

-Sí, sí. Hay una colección que se llama Primavera, otra que se llama Algas Marinas. Esta última surgió a raíz de una visita con un biólogo de A Coruña con el que empezamos a reconocer el tema algas, que es un mundo desconocido para el gran público por todo lo que implica. No solo por la posibilidad de un alimento nuevo, sino porque se trata un producto con alto índice de exportaciones, y esto supone un movimiento económico en Galicia muy importante. Nos pareció curioso, vimos la forma, y a partir de ahí empezamos a sacar estos diseños.

-¿A veces las colecciones surgen de situaciones de este tipo?

-Sí, no hay nada preconcebido. A veces tratamos de mantenernos dentro de las tendencias de un mercado, pero sin dejarnos influir demasiado para poder diferenciarnos de las grandes marcas o de lo que te ofrecen en cualquier comercio de bisutería. Nosotros no hacemos bisutería, sino orfebrería.

-¿Cuál sería la diferencia? ¿Que el proceso de elaboración no es exclusivamente artesanal en el caso de la bisutería?

-Y que la bisutería usa otros materiales, no tiene por qué usar metales nobles, puede usar bronce chapado en oro, o cobre chapado en oro, incluso puede ser de plástico, y no utilizan piedras semipreciosas o finas, utilizan vidrios y plásticos.

-Una buena pieza, ¿qué características debería tener?

-Desde que se comienza la elaboración hay que escoger los materiales que se van a emplear, mimar mucho el proceso creativo y ser muy meticuloso con los acabados. Es lo que nos va a diferenciar del mercado actual.

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