Un total de 170 afectados han pasado ya por la oficina de información municipal
05 abr 2016 . Actualizado a las 16:45 h.«Xa se retirou toda a auga e hai algunhas familias que estaban no hostal e que van a proceder a ocupar as súas casas, practicamente está restablecido todo o subministro eléctrico e os edificios plurifamiliares xa están ocupados todos, agás os baixos da rúa Culleredo. Pouco a pouco volve a normalidade», resumía ayer el alcalde de Sada, Benito Portela, de cómo está ya la zona de As Brañas-A Lagoa. Asimismo, explicaba que estaban cinco peritos del Consorcio de Compensación de Seguros en la localidad valorando los daños y visitando los talleres de automóviles donde se han llevado los coches afectados por la riada.
Ante la confusión que aún reina entre algunos de los damnificados sobre qué hacer y a qué tienen derecho, el regidor los conmina a visitar el punto de información habilitado en la planta baja del consistorio, que ya ha atendido a alrededor de 170 personas. Portela explicó que mantuvo una conversación con el director del Consorcio y que será este organismo el que se haga cargo de las indemnizaciones de los bienes asegurados. «Para os que non teñen asegurado, polo momento, non temos boas novas e teremos que esperar á figura de declaración de risco de emerxencias, hai posibilidades, pero non queremos ser demasiado optimistas e agardaremos a que se resolvan os acontecementos», comenta el regidor, que lleva los últimos días revisando, con distintos técnicos, la situación de las canalizaciones.
En este sentido, explica que si bien la confluencia de los ríos arranca con una conducción amplia en la zona de la rúa Pintor Vaamonde, esta se reduce «notablemente» en la rúa Venezuela, lo que, junto con la cantidad de lluvia caída se cita, tanto desde el Concello como de la Xunta, como la causa principal de lo acontecido en Sada. «Sempre que nun punto hai maiores entradas que saídas prodúcese o colapso», explica de manera gráfica.
«Solución estructural»
Benito Portela reconoce que lo primero era lograr eliminar el agua de toda la zona afectada e intentar minimizar las pérdidas, para las que todavía no hay una contabilización oficial, pero que se estima que sean millonarias. Tras esto, lo que les urge ahora es localizar una «solución estructural» para que este tipo de sucesos pasen a la historia en el municipio.
Por otra parte, el alcalde comenzó ayer a agradecer personalmente a los trabajadores municipales la labor llevada a cabo desde que comenzó la situación de emergencia. «Todos os que chamei viñeron», reconocía ayer.
Tres personas pasaron la noche en el albergue
De las doce personas que necesitaron de alojamiento municipal el primer día de la riada únicamente tres siguen utilizando este servicio. El equipo de Servicios Sociales valoraba ayer el estado de sus viviendas para analizar sus necesidades y finalmente solo tres optaron por continuar en el albergue de Gandarío, que se puso a disposición de los afectados. Asimismo, se estaba trabajando con ellos para buscarles una solución alternativa. No solo ha sido una labor municipal, la cuenta de Facebook abierta para colaborar con los afectados logró un piso de alquiler para una familia que ya estaba en una vivienda arrendada y que debido a cómo quedó optó por buscarse una nueva. Otra familia que buscaba ayer dónde alojarse es la de Maruja Brandariz, que asegura que quiere arreglar la planta baja y que desaparezca la humedad antes de volver a su casa. Las opciones de acogida familiar, por distancia, no le compensaban y buscaba una alternativa cercana para poder supervisar las obras.
Sigue la limpieza de As Brañas casi una semana después
Vecinos llevando enseres a contenedores que rebosan sigue siendo la imagen más impactante de la zona cero. Mañana se cumplirá una semana de la riada que anegó As Brañas-A Lagoa y las casas afectadas aún no están en perfecto estado, tampoco los negocios, aunque sus propietarios trabajan para intentar reducir los días de cierre. El párking del Nautilus, de acceso con elevador, lo que complicó la retirada de coches, ha revelado tras la retirada del agua algo más que la pérdida de 17 vehículos, ya que resultaron dañados los muros. Los que ya han vuelto a la zona son los patos, que pasean por As Brañas como si nada hubiese pasado.