Un castañazo de almas

Ana Lorenzo Fernández
Ana Lorenzo A CORUÑA

SADA

01 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuentan los vecinos más antiguos de Sada que cada año, por el día de Todos los Santos, las madres elaboraban collares de castañas (zonchos) para que sus hijos saliesen a la calle a ofrecerlas a todos sus amigos. Según la tradición, los niños que arrancaban limpiamente una castaña de un collar ajeno, conseguían sacar del purgatorio un alma en pena. Por el contrario, nunca podían comerse las cuentas que formaban sus colgantes, porque si no su alma no lograría salvarse. Ayer, los más pequeños del municipio sadense volvieron a revivir tiempos pasados gracias a la ayuda de la concejalía de Cultura y las asociaciones de Amas de Casa y de cine Castelao. Más de 125 kilos de castañas, previamente cocidas en agua con sal, néveda y fiuncho , sirvieron para confeccionar trescientos zonchos que se repartieron a los cerca de 200 niños que se reunieron en la plaza de España. Además, algunos trajeron de casa sus propios collares, como Pedro Manso y Sara Paz, que llevaban al cuello unos colgantes con 193 y 110 castañas, respectivamente, con lo que consiguieron el título del zoncho más grande. Los dos ganadores del concurso, que se llevaron como trofeo una gran reproducción en cartón piedra de este fruto seco, admitieron que los collares se los habían hecho sus madres. También confesaron que, aunque pesaban mucho, se iban a comer todas las castañas, algo que para algunos sería un poco complicado puesto que en sus bocas faltaba algún que otro diente. Pero los más pequeños no fueron los únicos que disfrutaron con esta iniciativa. Padres y abuelos también consiguieron hacerse con un zoncho, y contribuir así a salvar un castañazo de almas del purgatorio.