O Seixo: uno por otro y la casa sin barrer


Qué paradoja. Las sociedades civiles crean sus instituciones públicas para favorecer los intereses de sus ciudadanos, para hacer más fácil la vida de las personas, para tratar de solucionar sus problemas, y, sin embargo, comprobamos una y otra vez cómo esas instituciones, con el tiempo, terminan por dar la espalda a los individuos a los que representan. Como si por el camino hubiesen perdido su sentido original para convertirse en algo ajeno a la gente.

Ejemplos de este sinsentido hay muchos, pero tenemos uno reciente en O Seixo (Oleiros), a la orilla de la ría de O Burgo, en el límite con Cambre. Allí sobreviven tres embarcaderos, enormes agujeros por los que antaño se bajaba hasta el agua. Sin uso en la actualidad, se han convertido en una peligrosa trampa para los viandantes. En poco tiempo cayeron al hoyo dos personas. Primero, un señor que paseaba a su perro por la noche. Se precipitó en el embarcadero con el resultado de numerosos huesos rotos, traumatismos y un coma inducido. Hoy, por fortuna, se recupera en su domicilio. Poco después, un niño de 9 años cayó al vacío con su bicicleta en el mismo sitio. Apenas sufrió unas magulladuras. De milagro.

No debe de estar muy claro a quién compete la responsabilidad de este grave problema de O Seixo, si al Concello de Oleiros o a la Demarcación de Costas, pues el primero, por voz de su alcalde, ha trasladado al otro esa competencia desde el minuto uno, y Costas ha hecho exactamente lo mismo. Eso sí, cada uno a su estilo: el organismo estatal, desde un sepulcral silencio, y el municipal, pregonando que no puede poner vallas por toda la costa y que no ha recibido comunicación oficial de los accidentes.

Y mientras nuestras instituciones públicas, creadas por la sociedad civil, deciden a cuál de ellas atañe el asunto, lo cierto es que ninguna da respuesta a los requerimientos de los afectados y sus familias, ni emprenden medidas para resolver la cuestión de fondo, los agujeros, en los que en cualquier momento puede caer alguien más. O sea, que la gente se despeña y casi se mata, pero en las instituciones que hemos erigido para resolver nuestros problemas la cuestión prioritaria no es hallar soluciones sino decidir quién debe buscarlas. Hasta la inacción si es preciso. O como dice el refrán, uno por otro y la casa sin barrer.

Y así pasan los días en esta paradoja política. Hasta la fecha han sido otros colectivos los que se han movido: la oposición de Oleiros, que colocó unas cintas rodeando el hoyo por el que se precipitaron las víctimas, y el Concello de Cambre, que acaba de poner un cartel en su límite territorial avisando del peligro, a escasos metros de los embarcaderos.

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