En la avenida das Mariñas los camiones «rozan» a los peatones. Hay tramos sin aceras o de 60 centímetros de ancho. Y en 2,5 kilómetros solo hay un paso de peatones.
20 oct 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La N-VI es una de las carreteras más transitadas de Galicia. Por la avenida das Mariñas, pasado el puente de A Pasaxe, circulan unos 72.000 vehículos diarios. Y en momentos puntuales esa cifra supera los 90.000 vehículos al día. De hecho, prácticamente todos los vecinos de la comarca coruñesa han transitado en alguna ocasión por este vial en coche, bien como conductores, bien como pasajeros. Pero... ¿y andando? No todo el mundo se atreve a transitar a pie por los márgenes de la carretera nacional que, en realidad, es una travesía urbana. «Hay que ser osado», dicen los vecinos, porque en algunos tramos ni siquiera existen aceras.
A la altura de la biblioteca municipal Rialeda, por ejemplo, la acera tiene un ancho que no llega a los 70 centímetros; por lo tanto, si dos personas se cruzan en ese punto una de ellas tendría que bajarse al arcén con el riesgo de atropello que ello conlleva. Más o menos a la misma altura, pero al otro lado de la vía, la acera mide un metro de ancho y la presencia de farolas y postes telefónicos estrecha todavía más el paso.
Delfi Delgado es empleada de Correos y todos los días recorre a pie la avenida das Mariñas. Explica que lleva ocho años haciendo esta ruta y que tiene que andar «con prudencia» porque a escasos centímetros de ella pasan camiones de gran tonelaje y turismos a gran velocidad. «Desde que pusieron el radar a la salida del puente de A Pasaxe la gente va más despacio. De todas formas, vuelven a acelerar a los pocos metros». Dice que este tramo de su ruta es el más peligroso, ya que hay accidentes continuamente: «Una vez se estrelló un coche y el motor saltó hasta el otro lado de la carretera. ¿Y si te coge a ti pasando por la acera en ese momento?».
Desde la urbanización Agramar hasta la gasolinera de Galp el paseo es algo más agradable y seguro. Incluso hay coches aparcados en el arcén que podrían hacer de parapeto en caso de que un vehículo se saliese de la calzada. «Pero no hay pasos de cebra para cruzar la gasolinera. Y debería tener preferencia el peatón», indica una viandante. De hecho, el único paso de peatones que hay en 2,5 kilómetros es el del Sol y Mar.
Los contenedores ocupan el asfalto o restan espacio
Los vecinos de más edad de Oleiros recuerdan cuando la N-VI era una carretera de dos carriles. «Había espazo para saír das casas. Agora é un perigo», explica uno de los vecinos que viven a orillas del vial. Desde que lo ampliaron a cuatro carriles no hay espacio ni para poner los contenedores. De hecho, algunos ocupan buena parte de la calzada y donde no hay sitio están plantados en pleno asfalto. Es el caso de unos contenedores situados junto al residencial Agramar, a escasos metros del cruce semafórico del Sol y Mar. Allí hay media decena de colectores plantados en una isleta junto a un paso de peatones. «Cuando hicieron estas viviendas, que son nuevas, tendrían que haberlo previsto. Esto es demencial», dice un afectado.