Los vecinos de la aldea de Castro viven sobre el límite entre Curtis y Sobrado, lo que genera curiosidades administrativas
19 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Entre Foxado y Grixalba las distancias son invisibles. La primera parroquia pertenece a Curtis. La segunda, a Sobrado dos Monxes. Y los vecinos de la aldea de Castro se reparten entre los dos municipios. De hecho, el camino principal es el linde de separación. Por él discurren los candidatos a alcalde de los dos ayuntamientos cuando tocan elecciones municipales.
Así, los políticos de Curtis tocan las puertas de la izquierda, mientras que los de Sobrado buscan los votos en el lado derecho del camino. A veces un mismo vecino puede ser reclamado por unos y otros. Así ocurre con David Fidalgo, que vive en Sobrado pero, desde su propia casa, observa a apenas tres metros una especie de galpón de su propiedad y que figura en el Concello de Curtis. Por si hay dudas, él mismo muestra los recibos de la contribución. Pero la mayoría dice pertenecer a Teixeiro, núcleo que está a unos pocos kilómetros y que alberga la casa consistorial de Curtis.
Estos veteranos vecinos ya recuerdan la polémica de los lindes en boca de sus padres. «Aquí xa viñeron alcaldes para determinar ónde remataba un concello, pero eu levo 50 anos sendo de Curtis», insiste José Luis Espantoso. Hoy ese camino principal que ejerce de frontera está perfectamente asfaltado, pero no siempre fue así a causa de la indefinición de los mapas. «Durante varios anos esta vía estivo asfaltada só nas esquinas pero deixando o barro a vista na zona do medio», recuerda otro vecino. Hace un cuarto de siglo, los alcaldes de Curtis y Sobrado acudieron a Castro con un ingeniero para consensuar el límite actual. «Pero parece que non quedou ben limitado», apunta Daniel Suárez. La situación se complica ahora más con la concentración parcelaria que se ha iniciado en Sobrado. De hecho, la mayor parte de los vecinos de Couto cuyas viviendas pertenecen a Curtis tienen sus fincas en el otro ayuntamiento.
Lo que sí tienen claro es que su camino desemboca a la carretera general «en zona de Sobrado», Concello al que le reclaman un paso subterráneo para el ganado, dada la frecuencia de accidentes provocados por las reses.
Pero la mayoría opta por tomárselo con humor. Así lo demuestran cuando uno de ellos señala una farola, colocada en territorio Sobrado, mientras dice: «Cando pasan os de Curtis debería apagarse».