Culleredo elimina el rastro del franquismo de su callejero y retira los honores a los gestores de Meirás

La Voz CULLEREDO

CULLEREDO

Los restos de los guerrilleros antifranquistas José Galán «Dereito» y Manuel Ramiro Souto en el salón de plenos de Culleredo, en el homenaje antes de su traslado a Almeiras.
Los restos de los guerrilleros antifranquistas José Galán «Dereito» y Manuel Ramiro Souto en el salón de plenos de Culleredo, en el homenaje antes de su traslado a Almeiras. César Quian

El Concello revoca la condición de hijos adoptivos a Ricardo Catoira y Diego Salas como «medida de justicia» y renombrará la calle Sanjurjo de Carricarte en homenaje al párroco José Ferreiro

20 mar 2026 . Actualizado a las 15:09 h.

El Concello de Culleredo ha impulsado una profunda aplicación de la Ley de Memoria Democrática con la retirada de la condición de hijos adoptivos a dos figuras claves de la dictadura y el cambio de denominación de dos vías municipales vinculadas al régimen. La propuesta, sustentada en un exhaustivo informe del departamento de Cultura y en las investigaciones del historiador municipal jubilado Carlos Pereira, será elevada al pleno de la corporación el próximo 31 de marzo. El alcalde, José Ramón Rioboo, ha definido esta iniciativa como «unha medida firme en cumprimento da lei de memoria democrática como acto de xustiza e dignidade», subrayando la importancia de reparar la historia local eliminando honores a quienes sostuvieron el aparato dictatorial.

Los reconocimientos como hijos adoptivos serán retirados a Ricardo Catoira Garaboa, cuyo nombramiento databa de 1955, y a Diego Salas Pombo, distinguido en 1945. La biografía de Catoira es especialmente relevante por su «relación persoal estrecha» con Francisco Franco, a quien acompañó desde la Guerra Civil como pieza fundamental de su círculo íntimo. Catoira no solo fue uno de los testigos del testamento del dictador, sino que la sentencia del pazo de Meirás lo señala como una figura clave en la gestión del inmueble y en la entrega de la Casa Cornide a Carmen Polo. Por su parte, Diego Salas Pombo ocupó cargos de máxima relevancia como gobernador civil y procurador en Cortes, llegando a votar en 1976 en contra de la Ley para la Reforma Política que abría el camino a la democracia.

En cuanto al callejero, el Concello ha determinado que las vías Sanjurjo de Carricarte, en O Burgo, y Alcalde Narciso Pardo, en Liñares, deben cambiar de nombre por su vinculación directa con la represión y la consolidación del régimen. Eduardo Sanjurjo de Carricarte fue vocal ponente en tribunales militares que procesaron a vecinos de Culleredo en consejos de guerra sumarísimos, mientras que Narciso Pardo, regidor entre 1952 y 1955, fue un destacado dirigente falangista que presidió precisamente la sesión en la que se honró a Catoira. Para sustituir estas denominaciones, el gobierno local apuesta por el valor de la convivencia: la actual Sanjurjo de Carricarte pasará a llamarse calle Párroco José Ferreiro, atendiendo a una petición vecinal para homenajear a un sacerdote volcado con los más necesitados, mientras que la vía dedicada a Narciso Pardo se rebautizará como calle Tolerancia para evocar los valores democráticos esenciales.

«Debemos deixar de honrar aos que representaron a represión e dar paso a referentes que de verdade nos representen a todos e todas», expresó Rioboo. Culleredo ya vivió el pasado verano un emotivo acto de recepción de los cuerpos exhumados a dos vecinos que pelearon por la libertad desde la guerrilla antifranquista.