«Pero, que é unha travesía urbana?»

JUAN TORREIRO CULLEREDO / LA VOZ

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A pesar de algún recelo, los vecinos de Vilaboa aprueban la idea del Concello de reconvertir el tramo de la N-550

04 ago 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

«Pero, que é unha travesía urbana?». La duda espontánea es de Jesús, vecino de Vilaboa, al intentar conocer su opinión sobre el proyecto del Concello de Culleredo que quiere convertir la N-550, tras asumir la titularidad de esta carretera en una vía más ordenada en el flujo de tráfico y mucho más respetuosa con los peatones. «Levo moitos anos vivindo aquí», -comenta Jesús- «e este non vai ter fácil arranxo», reflexiona, «Esto había que pensalo antes de construír tantos edificios ao pé da estrada», sentencia este vecino (desde el 2000, esta parroquia pasó de tener menos de 10.000 habitantes a rozar los 15.000 en la actualidad).

La reacción franca de Jesús es un ejemplo de la distancia que existe entre los ciudadanos y sus necesidades, y los políticos y sus decisiones, que en ocasiones no conectan. En general, los residentes de los núcleos de O Portádego, A Corveira y Vilaboa aprueban la iniciativa municipal en esta fase inicial, aunque no conozcan más detalles del proyecto.

Óscar lleva «unos 12 años» viviendo en Vilaboa, en la calle Pérez Lugín, en las inmediaciones de la iglesia, justo enfrente de donde se ubicaría una de las tres nuevas rotondas del proyecto, sustituyendo a la que hay en la actualidad. «Toda iniciativa que mejore la seguridad en general es bienvenida», comenta este vecino. «En esta zona hay mucho tráfico y la mayoría de los conductores no respetan la velocidad, los pasos de peatones o las zonas accesibles en las aceras, entre otras cosas», se queja. «Mi hijo de 12 años estudia en el IES Blanco Amor, a unos 500 metros de casa, y nos gustaría que empezase a ir solo al cole, pero no me atrevo a dejarlo precisamente porque tiene que cruzar la carretera», y añade que prefiere no pronunciarse más hasta conocer el proyecto.

Justo en la acera de enfrente se encuentra la tienda de Mar, A Despensa das Abellas. Desde allí esta vecina y empresaria considera «necesaria unha nova rotonda e que saquen a que está porque é bastante confusa», afirma.

Buscar soluciones

«Haberá que saber máis do proxecto, pero en principio estou a favor de buscar solucións entre todos a esta situación caótica e perigosa que levamos soportando durante anos», indica, reconociendo que «é certo que desde que abriu a terceira ronda pasan menos coches que antes».

Otro punto negro de este tramo de poco más de un kilómetro es la confluencia de las calles Domingo Sierra, Vicente Risco, Calzada y Xafonte, a la altura del paso de la autopista. En este punto está diariamente Margarita Paradela, propietaria de la panadería Vilaboa. Según esta vecina «aquí es donde se generan las retenciones», asegura. «Confluyen muchas calles y los semáforos no bastan para aliviar el tráfico porque cambian muy rápido y tampoco da tiempo a los peatones a cruzar por ese motivo».

Según Margarita, «la idea que propone el Concello está bien porque es absolutamente necesario regular el tráfico de otra forma, incluso se podría aprovechar la calle Domingo Sierra como circunvalación de subida para aliviar este punto», argumenta, dejando también una propuesta a tener en cuenta.